11 de mayo de 2015

* XII *


  Silencio cobijado entre nosotros, respirándonos, envolviéndonos. Hoy estoy atada ti.
  Dentro, el rugir de tanto elemento, heridas,pasiones y tiempos, y fuera, envolviéndome, sólo mi aliento en ecos. Silencios derramas a mi oído, sólo secretos mudos de tu profundo profundo pecho.

   Tú.

  Has sellado mi grito fiero, el río de mis ojos, el magma de mi alma, el refugio inexpugnable de mi mente.
  Te he dado ese poder, dormida entre tu niebla, te lo regalé.
  Las rosas de tus manos, hacen magia sin espinas. Mientras, tu voz en ráfagas, hipnotiza mi conciencia.

  Vertida, decido no volverme a ti; sin voluntades, descanso entre incendios, cobijada en las cadenas de tu abrazo.
  El silencio, que añora presencias y se niega al destierro, embauca a mis desmayados párpados, sin la fe de tu piel.

  En ánimas, me llevas.
  Y sin protesta, me dejo.

  Porque hoy necesito más que nunca, la cueva de tu presencia para recostarme en tus firmes muros, para descansar mi alma en tu serenidad y el peso del universo de mis hombros, en el remanso de tu pecho, del que nace mi paz.

  El sueño borronea los trazos oscuros de las realidades, yéndose lejos, feneciendo.

  Agradecida, el beso infinito.