27 de agosto de 2013

HEROICA

Parece que soy valiente...

¿Será por eso que me gusta el viento frío, 
cuando libera mi pelo y pule mi frente?

Esta vida que diariamente pasa frente a mi, que cuando quiere y tiene ganas, me toca con un rocío de pétalos multicolores de bendición y de suerte, dejando algo de su perfume en mi.

La misma que me pone a prueba, mientras la miro a los ojos y sostengo a su altura, los hombros desgastados pero jamás vencidos, llenando pecho de dignidades, presencias, entierros, futuros y olvidos.

Ruidos que me cantan o ululan, enseñando sus latidos, a veces buenos y muchas malos, pero vivos.

Y dejar volar mi anhelo en otras miradas, 
en desfile de estaciones arreboladas, 
en sinfín de secretos y murmullos
hechos de nuevos roces, infinitas almas, 
junto a mi, así, arrebujadas.

El paisaje va cambiando a medida que las vías lo permiten, pero nunca cesa, no termina.

Estoy viva.


Acostumbrada como nadie, a verme sonreír, a escuchar mi voz, a bañarse con mis lágrimas y a sumirse en el vértigo de mis silencios.
Luego de la aritmética, el libre resultado, preciso e irrefutable sigue fascinándome.

Soy una heroína.

Muchos escudos y humildes trofeos dan fe, por si osara querer olvidarlos, colgados en el muro artesanal de mis recuerdos, estampados en la galería de mi memoria.
He cambiado el color de la pintura, debo reconocer, a medida que pasan los tiempos y según el calendario. Porque a veces, no lo siento, no igual, no como al resto.
900, 25, 30, 18 años...¿cuál es la diferencia?

Hay retratos que ya no están;
algunos escaparon, 
otros se desvanecieron.

Mientras medito en caminatas sin horas frente a estos muros, observo las amarillentas huellas de algunos vacíos, otros que tan siquiera la arena del reloj han dejado y los que van cambiando gestos y  posturas, colores y texturas, emociones y alturas, aromas y aceros, sombras, libertades y credos...

A brasa encendida, tatuándose a tinta viva, sobre mis pieles y mis pensamientos, el tiempo...

Algunos la llamarían bravura, entre vaivenes de certeza volcánica y quemantes hielos mis labios siguen liberando, la calidez de mi aliento empañando el calendario implacable, pero palpitante.

Así dicen los llamados sabios, los que estudiaron o los que vivieron...

En un intento, ingenuo, cobijo al planeta en mis pulmones de un suspiro, me lleno de soles la mirada y, a media marcha, le sonrío a los senderos antiquísimos del destino que he hecho propio.




7 de agosto de 2013

OMISIÓN

Haber sido caminos, veredas y senderos, transitados siempre, pero jamás propiedad frágil envuelta entre velos corazones, manos, cuerpo, beso y abrazo; entre ligas entretejidas de suspiros, roces y propiedades privadas.
Así, nunca...

Desgarro la mordaza a hilos, lentamente al ritmo del suspiro que me ensancha las sienes y el pecho maltratado.

Estos ojos, los mismos que te solían beber desde el ventanal de mi alma, húmedos hoy sin remedio, dolientes por la piel que mis dedos ya no podrán rozar. Ahogados en el vacío que hoy cavas en mi, tan profundo que el blues se derrama en las arterias de esta triste sombra, de esta "yo", que ya no será.

¡Qué precio!...

¿Cuánto más he de pagar por vestir libremente el vestido ajetreado de mi principio individual: ésta, mi cuerpo, mi mente y el resto de vagajes derrapando por ahí, que llevan mi nombre, subidos al aerostático en el que viajan mis pensamientos y sus mil luces, conforme corre el viento? Cuánto por negarme a repartirme en las vanalidades del haloween que todos rezan y por el cual se autoflagelan cortándose a pedazos, inmisericordes consigo mismos, despojando su entero ser de sensibilidades y de escencias puras...

Silencios atropellados en neuronas a destiempo, urdiendo lentos pensares, lentos como sombríos, achacados y avejentados, cenicientos de tanto esperar a la vera del hogar ardiente de leños bravos, de otra edad, inundan el paisaje adormecido de mi razón, ebria de dolores sin escape, el vino libado en cada nuevo año.
Mutismos encallados en la sombra del reloj de sol que avanza rompiendo ilusiones ...y mil palabras, rompiendo cuello, venas y garganta.

Llenar de silencio el sitio del alma, en que reinan sus pupilas, sus labios, su piel, el viento en su nombre, doble filo: amor y espada.
Eco de ausencias, hueco de olvido esperando,...esperanzas.



2 de agosto de 2013

SIN TI

Y tu fuego, que me mira y ya, sin más, silbo y suspiro, a gotas que caen de mis labios.
He dicho que no harías de mí, castillo en un aire, ése que no logro al fin respirar...y aquí estoy, boqueando, ¡pelele entre tu mano y tu boca, masilla fina y caldeada pintando el arte que mana de tus labios!
Pateo el pedregullo, en media danza y medio ceño. Enfurruño, sé que sin sentido, por lo mismo, que no se le manda al viento a cambiar de ruta, así sin más.
¡Inútil!
¿De qué me sirves razón, si no de pared al sentimiento? Lo dicho, a la basura pues, he de tirarte, que no has cumplido ni cumplirás, tu pomposa misión, que en mi remoloneas y a dormir te echas, en vez de actuar...
El chirrido de la puerta jaranea a costa mía, burlándose en mi cara como si le hubieran pagado por ello; me recuerda la carcajada que se me desborda, cada vez que te veo y le regalas a mis oídos tu suspiro y la canción de tus anhelos.
Ahíta, en una esquina me quedo y medito, en el abrazo aquél que llenó mis brazos, otra vez que lo trajiste a mi memoria. Me abrazo sin remedio, sola, y con tus besos pesando cálidos y espesos en las comisuras de mis labios y de la memoria.
Bueno, con rabietas y todo, renegarle al sol porque se oculta, carece de sentido como si pudiera enmudecer la nostalgia repartida en mis venas.
Tu cautiva, luna y lucero, laguna y torbellino, eso soy. 
Pero tuya al fin. 
Ya que así me toca y lo sabes, te reto al viento rebelde a contrapelo, a peinar caminos y correr calendarios; sólo roba más de mis besos y me liberas, pero dentro tuyo. 
Otra cárcel, no espero. Ni quiero.