27 de febrero de 2013

** VI **

Hay tristezas, 
sangrando 
de viejas heridas, 
solapando amores, 
besos difuntos, 
que nunca nacieron.

Esquinas deshabitadas
y la fe desengañada,
pero viva, aún, 
guerreando esperanzada,
luchando sin máscaras.

El vuelo único, 
conocedor de la ruta
testamentaria, 
sirviendo de llave,
a mil candados,
cerrojos 
de amores rotos.

Perdidas, si, las hay,
febrilmente buscadas, 
halladas por los nortes,
de mil y un alas,
por eternos mares.

Hay vidas nuevas, si, 
reparidas esperanzas. 






26 de febrero de 2013

ESTERTOR

¿Cómo puede decir un muerto, estoy muerto?

A menos que esté viviendo su muerte, o muriendo su vida.

Muerto, se siente un fuego por dentro, marcando en corona lo que una vez fue cerebro, quemando con ácidos los ojos, ahora cuencos viendo, en cada una de las células necróticas que se suponen cuerpo, y ya sólo sirven de saco para la nada que se mueve dentro.

Nada, se siente como un millón de agudos flechazos y garras dracas desgarrando, perforando hasta el silencio de la muerte misma.

Silencio, se grita a partos desde las avernas rajas de la garganta, del corazón, desde el origen mismo de la infecta entraña, descascarando cuerdas, agrietando lenguas, deshaciendo labios, multiplicando voces muertas.

Vivo, exactamente lo mismo.

Estar viva o estar muerta.

Una maraña sin respuesta, ya que al caso es lo mismo, un total sinsentido.
Desgaste vano de esencias vitales muertas.
Derroche cínico de llamas mortales vivas.
La duda desvaneciéndose en el universo de lo incomprendido.
Igual viva, que muerta.

Sentencia vívida.

Necrodestino.



24 de febrero de 2013

SERÁ...

De repente, el miedo: no te pude decir...

Se atropellaron las palabras en mi pecho, 
se encerraron en mi mente las preguntas, 
se llenaron mis ojos de desvelo, 
como si no existieran noches,
como si dormir sólo fuera un mal peso, 
igualito al que se sienta aquí dentro.

De repente las dudas se atoraron, obligando a inventar el cuestionario.

- ¿Será que fue demasiado?
- ¿Será que sólo yo a este latir me había aferrado?
- Será... que habré andado en círculos...
- Será, que otra vez he boicoteado,
                                          en afán de actuar sincera, 
                                         ¿es que otra vez me he engañado?

De repente, es abuso del dolor que ya cargaba...

Y se abarrotaron mis ojos de otras lágrimas, 
tan antiguas como la misma vida, 
ésta que a pelear he aprendido, 
pero que tan pocas veces he ganado.
Ya no haré preguntas, espero,
guardaré silencio lapidario.

Cubriré ausencias con el lienzo, en el que queda inacabada esta pintura, ya sin modelo.

Un tatuaje más que quema mi alma,
un indigno más, que encierro en el cielo,
de las tenebrosas nubes de la confianza...
¿Qué será que a la vida no le he dado?
Y tal vez esto sólo es escenario,
que nació el día de mi santo, y que
morirá cuando yo, deje este acto
¿Qué será que vivir he olvidado?

El sangrar, tal vez, hasta el vacío, hasta el horizonte. 
Hasta el camposanto...




22 de febrero de 2013

** V **

El olvido, que se niega
caprichoso a darse cuenta
de su presencia, anhelada
en el parque sombrío de las penas.

La visión que atormenta enceguecida,
al corazón exiliado en el espacio
sometidos a la tortura y condena
de la abortada convicción ya deslucida.

La fe, deshojada.
Lapidario entierro, dos ausencias.
Credos insurrectos, inútil esperanza.


19 de febrero de 2013

DESPOJO

Había tomado la decisión, así que se orilló a la vida, tan sólo para verle.
Pegada al muro del tiempo, se acomodaba en cuclillas, observadora invisible de la ráfaga implacable de encadenados sucesos.
La furia del paso de los días, no hicieron más que empotrarla en el muro en el que sólo había recostado su espalda, por unos minutos que ya pesaban siglos.
Esa furia, tan particular, tan directa e invisible...
Sólo vislumbró su paso, al deshollar de su piel ajada, en miles de interminables rasguños, que goteaban espesa la vívida rojez del vino orgánico de sus venas.
El charco alimentaba lagos, cubriendo sus empequeñecidos pies, agostados por millas interminables del dolor que la sorbía, casi sin carne que dibujara sus  agobiados huesos, emulaban pobremente a un esqueleto amorfo sin movimiento.
El lento compás lejano, se volvía más denso en el intento del respiro, abriendo la intención de sus manos en la búsqueda de una costillar abertura que filtrara el aire, aun en tenues silbidos que le permitieran resollar la vida, en un postrer intento.
O expirarla, tal vez.
Las cenizas rosas muertas susurrantes, rodeaban tumultuosas el sordo desvelo del jardín antiguo en el génesis de los lamentos, otrora raudo, ya mausoleo de mustios recuerdos.
La vesánica danza seguía su curso, loca e irreverente del duelo que se llevaba a cabo en la muralla, insignificante frente a la inmensidad de las visiones aulladas de la insania.
Perdida.
Su mente sólo latía a pasos de minutero, estrepitosamente en las cienes que ya no contenían, el retumbar álgido de sus pensamientos.
Tormentas, milenarias, ensordecedoras, amantes sádicas del salar goteado que se filtraba por las rajas de sus ojos ciegos.
Sin sentido el movimiento, sin razón el resuello del alma perdida, casi indefinida ya, en el garabateado muro de los silencios.
Lenta, aturdida por el bramido de la implacable demencia, esculpida en la misma arena bermeja de su desgranada osamenta, acurrucó el alma entre sus rodillas y dejó que la cubriera el tiempo.























17 de febrero de 2013

HISTORIA...

Fue abrir las ventanas mis ojos y cegarme la radiante luz de tu sonrisa, de la inagotable fuente en tu interior.

Y el calor fue inundando las heladas grietas, del laberinto irreconciliable tallado a décadas en mi alma.

Sola, inspiro profundo el recio aroma de tu imagen bizarra, y a ríos va embebiendo los resquicios de mis venas, los salones de mi espíritu desolados ha, abarrotados de fantasmas desteñidos.

La sonrisa que se instala, en los yermos campos de mi cara, de mi mente y de mi cuerpo. Y brillo.

Glorioso amanecer dentro, urdiendo historia perpetua.






15 de febrero de 2013

** IV**

...Todas las decepciones, se parecen a vos...


...y las lágrimas sorbidas, las miradas ciegas y las ajadas sonrisas, que nunca vieron la luz.

...las venas sangrantes, los besos en el espejo y el lado vacío de la cama.

...serenidades insurrectas, hirvientes hematíes y traicas puñaladas.

También vos, al sol en eclipse.



13 de febrero de 2013

ASTERISCOS III

Y allí vas,
entumecido, ensimismado,
tan propio y tan lejano...


Rezando soliloquios,
desenterrando motivaciones, 
y todas y cada una, 
regadas por el viento, quizás
cegadas, por los rayos 
del sol de la inconsciencia,
uno que no se escucha, 
ése que no calla.

Porque los mañanas,
los futuros asombrados,
los  planos del destino, 
se tejen entre hilos,
férreos y eternos, 
de eso que niegas fe...





11 de febrero de 2013

MIENTRAS FALTAS

Entonces, mientras tú no estás, 
aprovecho las mil horas 
infinitas e inacabadas, 
para borrar las sospechas de mi alma, 
las que me susurran a gritos, que 
estoy cayendo, estoy muriendo, 
sin remedio ante ti, enamorada.
Utilizo sabiamente estos momentos, 
para hacer un recuento sin excusas, 
de la cantidad de valiosos pensamientos, 
tan difíciles de contener en este sobre,  
cada uno y todos ellos, 
bautizados dulcemente con tu nombre.
Repaso con esmero preciso, 
cada palabra de tus pensamientos, 
cada rezo en el templo de tus sueños, 
adosados cuidadosos a cada uno de sus ecos, 
los desgrano en cálido rosario 
y luego, hago penitente con ellos 
mi bendito protector escapulario.
Ordeno diligente, guardando 
con candado a cada una, 
las noches que he pasado a tu lado, 
desde el bajo atardecer , recién nacida, 
noche cerrada y después, incandescente,
ver nacer al anciano perenne, 
rojizo como nuestros amores, 
avergonzado por nuestros placeres.
Limpio, sacudo y re ordeno, 
el estante en el que guardo tus regalos. 
Primero, las promesas de tus ojos, 
cada vez que recorren mi figura; 
luego, los dibujos de tus dedos, 
que repasan testarudos el lienzo de mi espalda; 
las copas de tus manos, conteniendo 
incansables el fruto de mi alma; 
el abrigo de tus piernas artesanas, 
entretejidas a las  mías desoladas; 
le sigue la cuna de tus brazos, 
empecinada en mecerme ya dormida; 
detrás, el reloj tallado a mano, 
de tu pecho marcando religioso, 
que tardamos en adormecernos, los segundos.
Luego, el volcán que me alumbra cada noche
junto al pozo rebosante de tus besos, 
del que bebo ansiosamente, cada día. 
Zaguero, el mayor tesoro que me has dado, 
tus poemas en devoto relicario, 
envolviendo el cristal de tu voz amaderada; 
y aunque me cueste creerlo, todo esto apenas
ocupa la mitad barnizada de la balda. 
Intrigada me pregunto raudamente, 
cuál será el presente que hace falta; 
es entonces cuando rompe mi rutina, 
del doméstico quehacer en el que estaba, 
el sonido firme y palpitante, 
de tus pasos llegando a nuestra casa, 
y si, afirmo levemente, es ése,
 el obsequio que necesitaba.
Decidida dejo para otro momento, 
sobre el piano la cuenta olvidada.
El reclamo de tu vida en la mía, 
conjugando cada uno de los tiempos, 
es en este instante, el deber que me reclama.




7 de febrero de 2013

6 de febrero de 2013

UNA

En una pregunta, el universo.
En un ser, toda la ambigüedad de los posibles.
Por ello es, que el filósofo de la sabiduría bebe y ella misma lo desangra en azarosas  redundancias.
Desgranando soliloquios zaheridos, amando ermitaños caminos, sólo por un pensamiento.

Ingrato el tiempo, que también desgrana y de su hermetismo lo transporta, a boca de jarro, a la realidad frívola y desencantada.

Duro final, realidad sin tapujos.








4 de febrero de 2013

ROMANZA

Su mano, apenas rozó,  los bordes del alma mustia de él, apenas.
Y despertó.
De jamás haberse sentido igual, ni aún siquiera en  legionarios sueños perdidos, lagañosas noches de extraviados pasos, estaba completamente seguro.
Había oído hablar de amor, incluso había vivido algunos de rancios portaligas y olores vaqueanos, en singulares corridas de básicos sofocones y exudados elementales encuentros.
Pero no, seguro estaba de no sentir antes en su zurcida vida, ése tan profundo sentimiento que lo mareó hasta el punto de divagues incomprensibles, sin siquiera la ayuda de un salado toc- toc alimonado, a la vera de su predilecto bar.
El aire agudo y fresco que la acompañaba, olía a rosas y frutas japonesas, clavando bandera ambos, ella y su halo, en la esquina de su alma, con una seguridad casi soberbia, de que nada de allí los sacaría, aunque doscientas vidas pasaran.
Una media carcajada casi brotó entera de su pecho, cuando reconoció los habituales comentarios que harían sus compañeros y amigos, de toda la vida, de media, o incluso los más nuevos...
Pero no alcanzó a nacer, que se imaginó olvidado por su sonrisa acompañando la mirada, esas que lo alimentaban y lograban estremecerlo, hasta quedar como hoja bajo la lluvia, esperando el calor de sus brazos que llegaban a socorrerlo de semejante inanición, casi muerto, a medias sostenido por el pensamiento anticipado del placer de sentirla rodeando su cuerpo con sus brazos, en llama viva.
Utópico, vivir sin sus ojos alimentando sus mañanas.
Mortal.
Su nombre, no el que llamaba a su parto con apellido, sino el suyo, ése con el que sólo ella lo bendecía, pulsó las cuerdas orgullosas dentro, tan profundo que creyó era casi el sonido constante que confundían con el viento, y no, era sólo eso, su nombre. Sólo que dicho por ella, sonaba como una sinfonía sublime, jamás tocada. En los años reos de su vida, sólo epítetos habían formado parte de su identidad, entre nombres y apodos vanales, grises, burlescos, daba igual, pero sin duda alguna, nada como ése, su nombre especial.
Y allí, sus pies lo llevaban obedientes, bajo el embrujo de su reverbero, tras las huellas de aire y canela, bajo el añejo limonero, donde solían pasar siglos, desmenuzando los por qués, los cómo, los cuándo y los tal vez, en idilios risueños, o nebulosos romanceros, daba igual, cuestión que eran eternos.
Otrora  inconmovible pilastra en el puñado de pueblo, impertérrito ante el todo y la nada que pudieran sucederse, el manjar de su amor lo había transformado en aquél añorado pájaro en libertad, que una vez de niño soñara volar sin barrotes ni miedos.
Eso, y nada más, era su diario alimento.
A cada amanecer, un nuevo descubrimiento de cómo vivir la libertad entretejido en su pelo, anudado entre sus piernas de vientos cálidos y fuereños, pero tan suyas, dentro.
Libando, eternamente sediento, el mistela de sus labios hechos sólo para eso, darle de beber a su corazón, mendigo sólo de sus besos.
Que si era preso, un embrujo, si cambiado, si encadenado a un pueril sueño pasajero, no.
La decisión más firme que hubiera tomado en su vida, apegarse a ella cuanto el límite humano permitiera.
Y si éso no era amor, no sabía qué pudiera.


Fundirse en ella, hasta volverse silbido de brisa o implacable huracán, sangrando lluvia de amores, desde su nube pasión.





1 de febrero de 2013

ASTERISCOS

Los silencios bordados,
en figuras sutiles de la noche,
consabidos linos superpuestos,
en la obra de arte camuflado.
Salinos, encadenados,
nublados en destinos simulados,
las letras del pliegue deshilado
en el libro de los nunca
o los jamases...
Torcidas, las hebras dolidas
de colores, reverberan
dibujos soslayados, tristes,
güeros, acongojados,
retumbantes, gozosos,
o tal vez perdidos.
El paisaje final, enredado,
fumando susurros,
bebiendo libas, por turnos
boca a boca, perdidos.


El disfrute silencioso,
delirado en el insomnio.