2 de agosto de 2013

SIN TI

Y tu fuego, que me mira y ya, sin más, silbo y suspiro, a gotas que caen de mis labios.
He dicho que no harías de mí, castillo en un aire, ése que no logro al fin respirar...y aquí estoy, boqueando, ¡pelele entre tu mano y tu boca, masilla fina y caldeada pintando el arte que mana de tus labios!
Pateo el pedregullo, en media danza y medio ceño. Enfurruño, sé que sin sentido, por lo mismo, que no se le manda al viento a cambiar de ruta, así sin más.
¡Inútil!
¿De qué me sirves razón, si no de pared al sentimiento? Lo dicho, a la basura pues, he de tirarte, que no has cumplido ni cumplirás, tu pomposa misión, que en mi remoloneas y a dormir te echas, en vez de actuar...
El chirrido de la puerta jaranea a costa mía, burlándose en mi cara como si le hubieran pagado por ello; me recuerda la carcajada que se me desborda, cada vez que te veo y le regalas a mis oídos tu suspiro y la canción de tus anhelos.
Ahíta, en una esquina me quedo y medito, en el abrazo aquél que llenó mis brazos, otra vez que lo trajiste a mi memoria. Me abrazo sin remedio, sola, y con tus besos pesando cálidos y espesos en las comisuras de mis labios y de la memoria.
Bueno, con rabietas y todo, renegarle al sol porque se oculta, carece de sentido como si pudiera enmudecer la nostalgia repartida en mis venas.
Tu cautiva, luna y lucero, laguna y torbellino, eso soy. 
Pero tuya al fin. 
Ya que así me toca y lo sabes, te reto al viento rebelde a contrapelo, a peinar caminos y correr calendarios; sólo roba más de mis besos y me liberas, pero dentro tuyo. 
Otra cárcel, no espero. Ni quiero.