25 de enero de 2013

PERPETUO

El cántico oscilante, sereno susurro, centenario bramido.
La danza inmutable, constante, entrañable.
Bañando de caricias eternales, suavizando las heridas, propaladas por el tiempo y las batallas.
Guerrillas, las da y las quita. Horada y cura, la misma herida.
Amor y empeño, odio y castigo. Rutina de un tiempo indefinido.
La envuelve, derramando sobre ella la dulzura de su sal, la que hiere, la que quema, la que cura.
Poderoso y bravío, a sus plantas rendido cae siempre. Mendiga el abrazo, el amor, su cariño.
Ella, inmóvil, le obsequia silencios, eternidades fieles, amor perfecto.
No discute, no perdona, no traiciona. Ama, siempre, impávida.
Idilio incomparable. Amor como ninguno.
Por él, ella espera, bebiendo horizontes, rezando eras.
Por ella, él muere y renace, sangrando mareas.