30 de noviembre de 2012

DENTRO, EN TU ORILLA...

Suave, lento, lento, haciéndome brisa de primavera temprana, me acerco a ti.
Despacio, muy suavemente me asomo a la orilla de tu alma, desde la profundidad de tu mirada. Lejanas estrellas reflejadas en el mar oscuro de una noche negra, veo tus sueños, extendiéndose en firmamento, dentro del universo de tu ser.
Y me quedo colgada de la luz de tu sonrisa, para espiarte un poco  más, sólo un poco más y veo... el brillo diamantino  de tus pensamientos, unidos con hebras de perlas voluntades eternas y firmes, inalterable témpano.
Los  relámpagos de tus brazos, envolviéndome hasta extraer de mí el último suspiro, bregando por un futuro compartido, en horizontes que nos alejen de este ruido de contaminante y venenoso cinismo que nos lleva a un espacio de destierro, del alma, del espíritu.
Resuena en mis sienes el latido reverberante de tu poderoso corazón, lento y acompasado o furioso y desquiciado, llamándome, hipnótico, reclamándome...a tu lado.
Y yo, que en absoluto, pretendo defraudarlo.
En brisas de nuevo, me respiras lento y tan profundo, que ya te apoderaste de mi.
Estoy presa en tu sangre.
Y a gusto.








27 de noviembre de 2012

SI NO VUELVO...

En este presente que marco hoy  con mis pies, caminando sorprendida  las  arenas de estos impredecibles tiempos,  de vientos tan indefinidos, tal vez me aleje demasiado y si ya no vuelvo -porque el horizonte se enamoró de mí, me llenó de abrazos, y de somnolencias del futuro que pudiera ser - no quiero que te quedes sin nada de mi ser, porque me amas. Porque te amo.
Es por eso que te dejo mi intestado corazón, con algunos remiendos, y demasiadas costuras- algunas medio sueltas- pero que sigue temerario,  peleando a muerte por ser eterno, en amores férreos, en amistades desperdigadas, en vientos inasibles pero propios, en nacimientos de plumajes en colores, en libertades, en justicias y en infinitas pinceladas de promesas arraigadas.
También te dejo la voz en mi garganta, que fue creciendo tanto, que en ella quedaron anillos de voces superpuestos y acomodados,  echos de silencios, algunos solitarios y otros compartidos; también de  los que buscan aguerridos el grito, de coros tribales, de alegrías, de gozo o de lamentos.
No permitas que se pierda su fuerza, aliméntala con dulces y tiernas palabras, con recuerdos transmitidos, con enseñanzas ahondadas y regaladas a cada niño, joven, adulto o anciano que esté necesitado de ellas, que no comprenda, que se angustie o sufra por su ignorancia de afectos, de hechos, de vidas.
Déjala beber lecturas espirituales, solitarias, tristes, alegres y enamoradas, si no lo haces de ella no quedará nada, sólo una seca, mediocre y penosa garganta.
Y por último, mi sangre, diáfana ya de tanto deambular  luces y de transfundirse con amaneceres y ocasos, surcando polvos de estrellas, profundos cielos de azules intensos, abismos apasionados. Deja que te guíe cuando hierve, porque ya conoce la senda y te llevará directo al puerto del destino correcto, encendiendo las señales para que encuentres el camino de lo justo y la equidad, del amor y de la paz.
No permitas que nadie tenga acceso a ella ni la contamine, porque ella es la que descifra los códigos que te llevan hacia la libertad; ella  sabe dónde tienes tus alas escondidas y a ellas te llevará.
Deja que se bañe en rayos del sol de primavera y que se envuelva con los de otoño, en apretada bufanda, inspirando poderío y respirando renuevos de fuerzas en la fe en un Dios aún más eterno, Único.
A  Él le dejo ir mi espíritu, fue suyo desde el pasado.
¿¡Qué de mi alma...!? Mi alma me la quedo yo, no me la pidas.
Con ella me esconderé en la tuya, bajo ese rincón que con exquisito amor dibujamos...













21 de noviembre de 2012

PLOMIZO --cuento--

Bella, caminaba lento por el borde de la plaza, el cantar de hojas mustias le traían lejanos reflejos dorados a su adormecida memoria.
En los lomos de ése otoño, se desgajaban tristezas profundamente guardadas, de veranos que se le antojaron eternos, en otros momentos, en otros pasados.
El sol deslizaba suavemente sus rayos acariciando su rostro luego de tanto, inundando su cuerpo de agradable calor y envolvente placer, alejado de sí tanto tiempo.
Lentamente llegó frente a la fuente, y se sentó en la banca. De la bulla de afuera, sólo le llegaba el eco; su mente sólo escuchaba el agua cantarina y el arrullo suave de las palomas...
Nada de lo que tanto amara y  disfrutara un día, parecía afectarle ahora. Su realidad se había vuelto pesadilla, envuelta en letras y moldes, entre tintas y llamadas anónimas, entre presiones del alto mando, los otrora días felices del trabajo que amaba se habían vuelto grises y llenos de angustia, de tensión...
Cuando militaba en las juveniles de la facu, en algunas ponencias ante sus compañeros de periodismo, había tenido debates más de una vez con respecto a estas situaciones, cómo enfrentarlas, cómo denunciarlas, hacer los seguimientos y tanto más.
Pero jamás imaginó que ella sería protagonista,  que estaría en el ojo del huracán.
La primera vez que se acercó a ella por la espalda, un hormigueo infernal y denso la recorrió en el acto, llenándola de zozobra y estupor, paralizándola. Fueron apenas unos segundos y ya él la sujetaba con fuerza impensada.
El resto fue....cenizas.
Así, se habían vestido sus días a partir de entonces, una gran nube de grises tonalidades  la inundaba, cada vez que abría sus ojos. Era como si el entero mundo se volviera monocromático, insípido y fantasmal. Sus palabras resonaban en eterno susurro en los recovecos de su mente: "En el momento que hables, te demandaré por histérica... todos se enterarán de que eres mi amante...desde hace tiempo... y a qué le debes tu ascenso... Y si aún así no callas, conocerás el infierno, sabrás lo que es ser noticia de tapa posando en una mesa de"
Su ascenso, inocente ella en el festejo propio de saberse valiosa y apreciada en el pequeño gran mundo, por el que tanto había trabajado.  El precio de su vida entera, la tumba de su alma.
El tiempo que había tardado en reunir toda la furia, la pena, la angustia, el coraje y la vergüenza, ovillarlos bien prieto en su pecho y mantenerlos encendidos, la volvió una figura más de historieta de terror; enmarcada por su pelo azabache, sus ojeras azules y labios de color cera resaltaban en lívido cuerpo, que iba destilando su alma en peso...
Y al fin, el día. Sabía que era un error no haberle contado a nadie, ni a su mejor amigo, pero esto... la había sacado totalmente fuera de su estructura.
Contar lo del secuestro la primera vez que intentó denunciar, era lo más difícil que debía enfrentar. Por eso no quiso decir nada, a nadie, siquiera que había vuelto; su familia era del interior y sabían por experiencia que si ella no se comunicaba, era porque estaba fuera, investigando, estudiando, perfeccionando, dejando vida, dejando... Por eso, no la habían echado de menos esas primeras dos semanas, ¿o fueron dos siglos? O una eternidad, ya el tiempo no la tocaba...
Las diferentes voces rondaban en su cabeza, logrando que una espina de dolor se clavara permanente en sus sienes, profunda e inamovible, pero había una, que volvía su dolor una tortura. Su cuerpo después da cada invasión, de cada herida, de cada golpe, de cada ultraje, iba perdiéndose en las lejanías del universo, desapareciendo, intangible casi.
En el perdido documento de sus recuerdos, creyó encontrar  el hilo de las cosas, la unión de las dos hebras de letras y de voces tintes. Como un experta consola cerebral, su mente codificaba todo, sonidos, hechos, mensajes, amenazas. Hasta que de nuevo, a su ser entero le urgía escapar.
Escapar... si, suspiro recurrente que dentro, no se dejaba apagar.
Ni sabía como, pero en un rayo de sol, le vino prendido un vestigio perdido de coraje y fuerzas ya olvidadas. No la higienizaban desde que llegó al hoyo, y ése día, sin anticiparlo, se les ocurrió hacerlo. En el segundo que sintió sus extremidades libres, el resorte de su instinto la catapultó hacia la primera luz natural que veía en días...
Y corrió. Tanto, tan fuerte, sin conciencia de dolor alguno, sin mapas mentales, dejando los días sin alimento, sin casi agua, del dolor más profundo que alguna vez hubiera pensado que se podía sufrir, del abrazo helado y huidizo del fantasma del tránsito perpetuo. Corrió hasta que el último latido de su debilitado corazón, le golpeó los oídos y dejó su mente en un pacífico blanco, envolvente, suave y nebuloso...
Luego, el ir y venir de gente en batas verdes y blancos guardapolvos, la sumió en un mareo diferente, un largo mes más.
Pero aquí, se terminaba la pesadilla principal, el terror, el abuso de poder, de privilegios, la malversación de información y cada uno de los ítems de su anterior investigación, ésa por la que pensó que había obtenido su ascenso, justo a tiempo de terminarla. La "culpable" de cada uno de sus minutos de pesadilla...
Caminaba como si los pies fueran un mundo, lleno de llantos cada uno, con rodillas de barro flojo, pero llegó al fin, en algún momento del día, que ni siquiera recordaba. Mientras   aunaba    recuerdos necesarios, subía lánguida pero firmemente las escaleras de la Policía Federal, esperando ver la figura que sabía ser su respaldo emocional y espiritual.
Y allí estaba, con los  jeans y  remera gastados de siempre y un chaleco castaño, que sumado a su pelo de un rojo  desteñido, le dio un leve toque de color a su panorámica en negro y blanco. Mirar a sus ojos, fue el rasguño en el cristal de su alma, quebrándola en millones de astillas.
Cuando las lágrimas lavaron suficiente su mirada, había pasado más de media hora, acurrucada en el hombro de su amigo, de la vida, del alma,  su hermano; y se dio cuenta de que también su alma se "sentía", y más limpia, dejándola reconocer de a poco, los colores  cálidos de un nuevo otoño.
Estrechamente juntos, terminaron de subir las escaleras y abrieron las puertas de la esperanza hacia la justicia.











                                             




19 de noviembre de 2012

LA META

Y  este cambio de brisas, que renueva el vuelo de nuestras alegrías al viento; mismo cielo, diferente geografía de este suelo al que tanto defendemos. ¿Cómo es que de repente, se une uno al viento y a la marea, por tan fiero sentimiento?
O al aire que lleva libres los cantos de los pájaros, a otras costas, a otros bosques, a otros puertos.
Siempre se espera, se apura el ansia en copas de papel de arroz, que filtra el alma y la deja  humedecida, goteando sales de alegrías y  a veces de dolor. Apurar el paso antes de encontrarse con la  tierra, nos abre abismos de  incertidumbres, nos desequilibra el norte y lo trastoca, volviendo nuestro rumbo incierto y de figurada embriaguez.
Y el cambio, pero de vientos, llega al fin aunque, a qué dispuesto tal vez lo sabemos en nuestro ego interno, pero no, en nuestro rito impostergable de temores, no le dejamos salir, respirar y creer; volar, soñar y crecer, en magnitudes insospechadas hasta morir. Morir al miedo histérico, que al devenir lodoso nos ata, dejando el cielo allá, a lo lejos y nuestra alma en cenegal infierno.
Y las alas deciden, aman coraje y se abren a lo pseudo desconocido, a lo ingenuo y atrevido. Que el reto las hace temblar, lo saben y eso mismo, les da más fuego, más valor para ese vuelo. Que tal vez rayos quemantes, sin plumas dejen ya sus esperanzas en pleno aire o en plena calle, lo asumen, pero se resisten a aceptarlo como realidades. Ignotas, incipientes, que no importan, si tu blanco y meta está apretado entre tus dientes, fijo entre tus ojos, liberados en tu alma y en tu mente.
Y se largan, que no afana si el norte se avecina al sur cercano al horizonte, hundiéndose en el límite con el sol de polizonte, llevando contrapeso en las plumas renegridas por el brío, que de la quema y el sufrimiento, ya no tienen peso.
Nuestra alma se vuelve ingenio, esperanza tenue, fuerza y esmero, potentes todos ellos como vientos, huracanes del esfuerzo de volar a sotavento, ajando las pieles tristes, llenas de pálidas cicatrices, pero dispuesta a seguir volando,  en pie de guerra, en firmamento, donde la meta se hacen millones: el tesoro único de las estrellas.







                 

16 de noviembre de 2012

LA ÚLTIMA CARTA - II -

MI hombrecito:

Hijo, antes que nada, quiero decirte que te amo, que nada ni nadie podrá separarme de ti, jamás.
Después de lo que pasó ayer, ya no quiero, ni podemos,  seguir así. No puedo dormir de pensar que puede aprovechar y empezar a golpearte otra vez. Tampoco quiero llamar la atención sobre ti, por eso trato de entretenerlo, hasta que tu te duermas, y por eso te pido silencio...para que ni siquiera se acuerde que estás aquí.
Hoy intentaré otra vez, que me tomen la denuncia, me dijeron que el amigo oficial, hoy no va a estar de guardia. No creo que sobreviva a lo de la otra vez, nunca sentí tanto miedo en mi vida, cuando me dijo que si volvía a denunciar a su amigo, tu ibas a desaparecer, ¡el corazón se me bajó a los pies!
El médico dijo que sólo tenías contusiones, y que que había que tenerte en observación, por si te desmayabas o algo así, entonces si, tendrían que internarte, porque los golpes en la cabeza son muy serios. Así que le entregas el certificado médico a la Seño, y la nota para que hoy te retires antes, quiero que llegue tranquilo a casa de los abuelos, y no escondiéndote...
Y a mi, bueno, ya no me duele tanto el ojo y apenas queda un moretón,  lo que si parece, que también tendré que cuidarme  de los dolores de cabeza; que es mejor que sangre la nariz, dijo el doctor y no que sangre para adentro...que mientras el coágulo no crezca, estará todo bien, sólo tomar calmantes cuando me duele mucho y no exigirle a mi mente...
...¡Ya se fue!... estoy en el café frente a casa, voy a buscar nuestra ropa, y luego a la comisaría. Tu me esperas ahí, con los abuelos, y sé bueno con ellos, porque esto los tiene muy nerviosos y están tristes porque tendremos que irnos lejos...Dales muchos abrazos, hasta que llegue de la comisaría, que después ya no podremos.
Tenemos los pasajes listos, así que no abras ningún bolso, sólo guarda en tu mochila tu guardapolvo, que así nos vamos. Luego te cuento dónde... ¡Parece un lugar tan hermoso, con muchos pájaros, que puedes escuchar y casi no hay ruidos de autos! Y bueno, ahí podremos tener un perro, si quieres, pero sólo uno que tendremos que ahorrar todo el primer año, para poder dejar el alojamiento y alquilar aunque sea una pequeña casita, fuera del pueblo; ya la vi, es como un pequeño nido, pero para nosotros estará muy bien, porque no quiero vivir en un lugar muy grande, en el que no pueda verte mientras duermes.
La escuela es diferente, porque allí sólo tienen una división por año, pero se conocen hasta las maestras con las mamás y me dijeron que de vez en cuando ¡hacen pic-nics comunitarios! Podemos ir caminando al pueblo, es cerca, tu a la escuela y yo a mi nuevo trabajo (es de mucama en el hotel del pueblo, mientras me recupero), sin tener que escondernos.
Bueno, no olvides que te amo, ¡TE AMO HIJO!  ¿Y los detalles y el destino?, te cuento cuando lleguemos a la terminal.
Tendremos una NUEVA VIDA HIJO, ¡PODREMOS EMPEZAR DE NUEVO!

                                                       Te ama, Mamá...







14 de noviembre de 2012

LA TRANSA

Otra vez, la narcisista búsqueda de perpetuarse en el poder...
 Demostrado está desde pasadas épocas, también en siglos, si contamos, que lo más sano para un pueblo es no dar la re-, o re- re- elección a un gobernante, no tanto poder, no tanta capacidad para hacernos daño, nos guste o no. Para que recordemos, dado que "se pelean los hermanos", todos pasamos los "tiempos de plomo argentinos", unos debajo de las botas, otros calzándolas; aunque no fueron sólo "dos lados" los de la moneda...
Lo triste es que dentro de nuestras tan ponderadas libertades, como pueblo democrático y en Sudamérica, quedemos presos dentro de nuestro terreno, de nuestra propia casa, sin capacidad para elegir sin que seamos encasillados, o declarados enemigos de la patria casi, desde enfrentar la posibilidad de la muerte por la imposibilidad de acceder a medicina desde el exterior, dónde pasar las vacaciones ni con qué pagarlas.
Ver cada vez más lejos la oportunidad de estudiar en el exterior, hasta cómo pasar las fiestas o directamente no poder pasarlas; todo ello recorriendo toda la variedad de "no puedes o no debes" de por medio.
Como dije antes, todo se termina y las épocas de "mamar de gratis" también.
Los caudillos sólo cantan en contra cuando todos son indios de poca monta, luego que llegaron a ser caciques, se dedican de lleno al juego más lucrativo, la transa y la prostitución del ideal, de la meta: el BIEN PÚBLICO.
Cada uno de los gobiernos de este país desde que se logró la independencia, y con... ¿un par?... de "excepciones", se ha dedicado a chupar la sangre de los paridos en albiceleste. Y hoy por hoy, no hay diferencia, ni oposiciones dignas por su labor, de acusar con el índice sin que los otros tres dedos apunten hacia ellos mismos.
Duele, y cómo, ver que somos presos de nuestros propios designios, o los ajenos. Y duele mucho más ver al pueblo otra vez en la calle, buscando la pureza del hecho, en justo reclamo por las acciones de un gobierno que se cree Dios y destino.
Más allá de los que buscarán salir favorecidos de una u otra forma, que seguro los habrá, el dolor de un pueblo, con su dignidad violada, a plena luz del mundo y con venia de algunos "vecinos" amables, es el que pedirá justicia, reclamará y levantará su voz, en las calles, las veces que lo crean necesario.
Es más triste de ver, cuando la crueldad, no viene de los acostumbrados brazos masculinos del poder, sino de unos que sostuvieron hijos, paridos nada menos que de la injusticia de la gomina; brazos que hoy tienden la cama para los que aceptan las bajezas y las ejecutan, impuestas a otros hijos, como los suyos propios, los nuestros, todos argentinos.
Ahhh, un pueblo agotado, con el alma cansada...

Lo último que necesitaba, era esto: el egoísmo más puro y cruel, vestido de encarnado luto.

12 de noviembre de 2012

LUZ DE LUNA...

La noche oscura...y sin momentos,
sin escoger  estaciones,
sin afamadas romanzas,
sólo el latir de tu aliento.
Aliento que va tranquilo en reposo,
que miro lento, mientras espero.
Y así es que salen mis reflexiones
a dar la vuelta por el desvelo,
y te pienso en otras noches,
y te recuerdo de otros tiempos.
Tus manos entre las mías,
tu pecho contra mi pecho,
enredados en oscura tibieza
a la vera del bello invierno.
Y luego, tus ojos, abiertos
de vastas noches del  universo.
Tus ojos de luz de luna,
que encierran encantamientos,
secretos de nuestra espera,
secretos desde el comienzo.
Llenas tus pupilas de gotas,
caídas de estas estrellas,
lloradas frías del firmamento,
iluminando noches eternas ,
maravillando mis pensamientos.
Otra vez sueñas y ríes
sereno y entre dormido,
¿seré parte de esa alegría,
me piensas aún rendido?
Acaricio tu pelo hecho, de
chocolate y canela tibios,
una más de tus rarezas,
otro más de mis delirios.
Cierro ahora mis ojos,
quisiera que ya dormidos,
pero mirando mañanas,
se queda preso mi juicio:
quisiera verte orgulloso,
triunfante, de perfil regio
aquí, trigueño, al lado mío.
La sombra de tus pestañas
acariciando miradas nuestras
delineando por esas noches
la marca herida de tu belleza.
Y cuando asomen las estrellas,
más que siempre, más que nunca,
me quedaré en sosiego esperando,
que me ilumines tú, mi Luz de luna.










9 de noviembre de 2012

LUCHAR ESPERANZA

Encontrarse de nuevo, con las mismas preguntas una vez más, las mismas evidencias...Ver que a pesar de que lo que se camina en esta vida, de juntar rutas a montones, y con ello alguna vaga experiencia, que ante algunos hechos, tal vez los más importantes, se vuelve inútil, deja de valer como pericia. Que ante algunos desafíos, queda en la nada.
Volver a examinar la vida desde afuera, desde el banco a la orilla de este camino, en el centro de esta plaza, la existencia... Entre mullido colchón de hojas, si se quiere de otoño, respirar hondo y preguntar:
- ¿Es que será así siempre, Señor? ¿ Es que así lo fue, desde el principio de los tiempos, y ya no cambiará? Este ritmo, esta eterna rueda...del cuasi destino... ¿El haber dado un paso, siempre requiere que el otro retroceda también uno, casi como por turno?... O tal vez más...
Simplemente ser un observador, intentando oculto o invisible, si más se requiere. Llevarse siempre la sorpresa de que la vida, de sorprendente, ya no tiene nada. Apreciar elecciones de otros caminantes, que van a la par, con uno pero tan a la distancia...
Caminos paralelos, pero en sentidos encontrados, senderos paralelos, pero con dispares corajes.
Y la pregunta vuelve a resonar a la distancia, pero fresca,  como recién cortada del árbol circundante de los pensamientos: "¿se repetirá la historia? ¿Es que siempre logramos la misma meta los seres humanos?"
Siempre llenos de miedo, de especulaciones,  de falsos prejuicios sobre gente, por la que ni siquiera nos tomamos la molestia, de adquirir un  profundo y concienzudo conocimiento.
Aunque cambie el paisaje, en veranos tórridos o fríos inviernos, en primaveras dulces o suaves otoños, el asiento de la plaza, sigue allí. Inmóvil, cual eterno. Sentarse en él es casi un rito, una profunda necesidad. Observar, ver y considerar  cómo la naturaleza humana interactúa con cada decisión tomada, qué distancia hay de los corajes, ayuntados pero tan diferentes, tan alejados del hombre en sí mismo; corajes para vida, que alimentan a la paz, que apuestan, que se juegan por la vida; que dan todo por el sentimiento, por el amor, por la verdad, por el honor, por la amistad.
Y corajes que simplemente son corajes por sus bríos, con voluntades oscuras, ensombrecidas por aquellos miedos, por el quizás, por corazones llenos de desprecio, de ideas preconcebidas, sobre aquél que nos acompaña, ya sea codo a codo o a las distancias. Corajes para decisiones de muerte, para restarse el minuto de latidos, un respiro más de este aire, un año más de vidas. Para decir "vivo como quiero y por eso muero a cada instante"...
Acercarse a pasos agigantados al fin de esa vida que tanto se pregona, de falsas valentías.
¿Qué aprendimos de nuestras huellas, hacia dónde nos llevaron esos senderos? ¿Qué aprendimos en los agitados mares, de los tormentosos cielos? ¿Fue a caso en vano, toda la lucha, los desvelos; todas las decisiones, todos los "quiero" o los "ya no quiero"? ¿ Acaso en vano embeberse de letras, de ajenas sabidurías, de otras miradas y experiencias, aún más sabias de lo que podrían llegar a ser, en un futuro las nuestras?
¿Fue en vano el haber perdido alas, garras y pico, peleando con el relámpago en medio de la tormenta, para poder llegar a un nido? Un nido en el que me esperan o en el que sólo espero estar a cubierto... ¿En vano luchar con la ola a brazo partido, perder distancias, esfuerzos, perder casi el alma, perder amigos, sumar desvelos? Y elegir orillas rocosas, tempestuosas, destructivas y llenas de desasosiego, desesperanzas, mentiras y angustiosos anhelos.
 ¿Fue a caso en vano las heridas lacerantes por las millas caminadas, de tantos entrañables muertos y enterrados, de tanta sangre paridas de las venas, de las uñas el desgarro por el esfuerzo por seguir andando? ¿De qué sirve sumar en años si no multiplicamos haber amado, haber elegido, haber dejado en la lucha piel, huesos, sangre, pero haber llegado a ése nido?
A esa playa, al hogar, de serenidades, de paz, con sentidos, con corduras llenas de locuras para ajenos, pero propias llenas de felicidades, germinadas de semillas de alegría, de compasiones, de caricias, de compañías...
Sin sentido, así.
Es como se  ve esa vida desde aquel asiento, de aquella plaza. Son tan pocos que deciden echar al olvido directivas de un status, que lo único que logra es desintegrar al humano en sí mismo, como ser vivo, como ser creativo, como ser único, como irrepetible. Y parece que quedan sólo algunos, que eligen dejar garra, pico y pluma, pasos sangrantes y piel, para llegar a la meta y no mirar desde afuera; simplemente dar el enorme salto que los lleve a la existencia que tanto han anhelado...
El éxito también atrae al miedo. Ser feliz no es para todos los que dicen: "es lo que quiero, ser feliz, eso... dejar la tristeza, de vivir en tonos de gris", pero se aferran a todo aquello que les quita el color.
Cada vez son menos, los que eligen levantarse del banco, y entrar a la burbuja que crearon con el propio esfuerzo, que eligen ir de frente, se regodean en la verdad y se alimentan de ella; para los que un abrazo, una caricia y un "te quiero", no tiene valor que pueda pagarse en la vida; un futuro de felicidades, de rosas dispersas, no tiene precio.
Sin importar las espinas que aparecen porque sí, o por aquellos que no saben cómo vivir, cómo lograr sus proezas.
Lentamente sentarse en la banca y afirmar: "sí, es lo que elijo, estar lleno de paz por dentro, de esa paz que nadie sabe dar, sólo Dios ante quien se eleva el ruego". Que trae alegría, que inunda, aún a pesar  del sufrimiento. Paz única. Otros elegirán si compartirla o no, si hacerla suya propia; pero elegir esta paz, este momento aquí y ahora.
Y elegir hacer de este presente, un futuro permanente, Seguir amando platónicamente a los propios, amigos, familia, mascotas y a los que se admira. Seguir amando aunque el otro no elija lo mismo, dejar correr el sentimiento hasta que decidan alimentarlo con más de lo justo, o que simplemente caiga en el olvido.
Dejar ir, dejar rezumar.
Elegir no tener miedo de guardar recuerdos, caras voces, abrazos sentimientos, palabras, elecciones, en la galería de la mente, cuya llave de acceso es sólo un cerrar los ojos, simplemente. Y regodearse allí por todo el cariño que se tiene guardado, invertido, del que se tiene recibo,  que se tiene, dentro, como sublime alimento. Y por eso poder seguir amando, por eso elegir  decir verdades sin segundas intenciones, seguir mirando de frente con profundidad a la pupila, cantando, hablando, susurrando.
Porque las palabras que no son dichas hoy, simplemente morirán, ya no serán mañana. No serán para los mismos oídos, no serán en sí mismas, morirán sin remedio.
En vano sería guardar tantos muertos dentro, cuando lo que el mundo necesita como agua, son palabras que den vida. Por eso, elegir seguir dando. Por eso es que no importa cuánta locura puedan poner de saco, preferir la insania que mantiene con vida, que la cordura de los chalecos que pretenden envolver las ideas, que quieren  estrujar la garganta, cegar los ojos con mortajas de antiguos muertos.
Por ello, dejarse envolver por el helado aire del invierno, los brazos, el cuello, haciendo volar guedejas, llenando íntegro el cuerpo. Respirar hondo, apretados los ojos para ver más profundo y elevarse, aunque el cielo estalle en tormentas. Por eso, elegir el banco de la plaza propia, dentro de la propia vigorosa esperanza.
 Y caminar. Siempre mirando a la meta, disfrutando el paisaje.
Sumando riquezas.








7 de noviembre de 2012

AL PUNTO


  PARECE QUE ESTAMOS PERDIENDO EL PUNTO DE LA CUESTIÓN...
*AQUÍ NO SE TRATA SÓLO DE IZQUIERDA O DERECHA O SUS RESPECTIVOS ULTRAS, SINO, QUE SEA QUIEN FUERE EL QUE ESTÉ EN EL PODER, QUE TOME DECISIONES O COMETA ACTOS QUE DAÑEN NUESTRO PRESENTE INMEDIATO O FUTURO, ES DAÑINO PARA NUESTRO PUEBLO.
*PARA TODOS, LOS QUE TIENEN O NO HIJOS, A QUIENES DEJARLES UNA PATRIA. ES LO MISMO, Y EL DAÑO ES AÚN MAYOR, DOLOROSO E IMPERDONABLE CUANDO SE HACE CON PLENO CONOCIMIENTO Y LE SUMAMOS PODER.
*SER SIMPLEMENTE ESPECTADORES DE COMO NUESTRO PATRIMONIO SE DESMORONA Y SE ENAJENA NO ES SANO PARA NINGUNA SOCIEDAD QUE ESPERE SER LLAMADA DEMOCRÁTICA.
*ESTO QUE SUCEDE, CADA VEZ QUE NUESTRA PATRIA VUELVE A SER FRACCIONADA, NI SIQUIERA LES SIRVE A LOS QUE ESTÁN MAMANDO DE ELLA, PORQUE TODO EN ESTA VIDA TERMINA, Y EL AMAMANTAMIENTO TAMBIÉN.
*LA SANGRE, NO ES DE IZQUIERDA O DERECHA, ES UNA: HUMANA Y ARGENTINA, EN ESTE CASO.
*ACÁ NO HAY DISCULPAS PARA NINGUNO, QUE FAVOREZCA  O COLABORE CON LOS QUE NOS ESTÁN DEJANDO SIN NADA.
*ENGORDAR A UN PUEBLO CON UNA MANO Y ESCONDER EL CUCHILLO EN LA OTRA, PARA SERVIRLO EN LAS FIESTAS, NO VUELVE MÁS VIVO, NI MÁS DIGNO A NADIE.
*INVERTIR LO DESANGRADO EN ESTA TIERRA, TAMPOCO, PORQUE EN CUALQUIER MOMENTO UN "SANDY" LO VUELVE LIMBO, INSERVIBLE Y SIN VALOR.
*RECLAMAR POR DIGNIDADES NO SÓLO ES UN DERECHO, SINO UNA OBLIGACIÓN, COMO RESPONSABLES QUE SOMOS DE ESCRIBIR LA HISTORIA QUE APRENDERÁN LOS CHICOS DEL MAÑANA.
**EN LA ÚLTIMA MORADA, NO SIRVE DE NADA EL COLOR POLÍTICO NI LOS BIENES ACUMULADOS, SI LOS HEREDEROS DE TU PATRIA, ESCUPEN EN TU LÁPIDA.**

5 de noviembre de 2012

ANUSHA...

De sus ojos apenas abiertos a horizontes velados, en camuflados anhelos, quedaron los amaneceres dorados, circundados de tierra negra.
Tierra. Ennegrecida por el reflejo de tantos velos llenos de duelo, de tanta sangre vertida, clamando al cielo.
Fémina sangre, de juventud inocente maldecida por siglos, bajo intolerante bandera.
Ácidos pensamientos, cerebros marchitos por el mismo veneno, inculcados desde la matriz misma, de tiempos lejanos.
En sus ojos quedaron guardados, los sueños curiosos, las preguntas eternas, las vidas posibles;  truncados por el odio y la demencia, inconcebibles.
Imperdonables, los quemados pétalos de tus quince años, hoy esparcidos en difuntas cenizas.
Esas que se posan, sobre el corazón dolido, de cada mujer, hermosa, sólo por ser valiente.
Cenizas que hoy escriben a gritos : "¡Te llora, Anusha, mi corazón te siente!"

2 de noviembre de 2012

QUINO

Miré. Dentro de sus enormes y límpidos ojos.
Y ya no estaba.
El ayer me habría traído de esa mirada, inocencia, paz, persistente curiosidad  y  la explícita sensación burbujeante, de sorpresa constante.
Y hoy, ya no pude encontrarla.
Me habría llenado el pecho y la mente, de risas musicales, cantos felices en ciernes y preguntas de  argentinas tonalidades.
Y hoy, sólo el llanto y el pesar, se traslucen en su cantar.
O la brillante determinación de auto control, de exploraciones en cuidadosos avances.
Y siempre, siempre aprendiendo, riendo, soñando y corriendo. Corriendo como si el espacio siguiente, fuese mejor que el anterior...
Y hoy ya no; miro y ya no.
Sólo veo su esperanza a la mitad cercenada y el que será interminable duelo. Duelo de manos, de voces, de sueños, de elecciones y libertades. De felicidades, jamás conquistadas al todo.
Ayer miré en tus ojos, niño, ayer en tu completo nido, lleno de abrazos y amores dobles.
Y hoy, ése cuadro se ha desvanecido.
Ayer, reía feliz de pensarte en mañana, crecido y entero, feliz y aguerrido.
Y hoy, sólo veo tus ojos heridos, llenos de incertidumbres y decepciones,  de divididos almanaques, de imperceptible olvido.
Hoy miro a tus ojos, mi niño y quiero, necesito y ruego, ruego para alterar ése destino.