28 de septiembre de 2012

MENTIRA !

Cada vez es más potente, el deber que me domina; es el que engendra mi protesta, el que me impulsa a la lucha. 
Me incitas a este grito, cada vez que se te escucha...

Tus discursos dicen, "Les daremos de comer", me dejas sin trabajo para alimentar a mi familia y la cena que pediste cuesta un año de mi paga: ¡MENTIRA!

Tu prédica dice: "La verdad os hará libres"; no me das un juicio justo, me castigas sin derecho y me encierras sin razón: ¡MENTIRA!

Tus intenciones rezan: " Vestiremos a los indigentes", y tu mirada me desprecia, tu boca me humilla y desnudo allí me dejas:¡MENTIRA!

Cuando tus palabras dicen, "Renovemos hospitales"; y apenas muere otro niño desnutrido, tu agradeces en tu templo, a Dios por tu salud: ¡MENTIRA!

En tus reuniones de cubierto caro dices, " Un hogar para cada familia", y das vuelta la cara mientras pasas velozmente en tu auto nuevo, cuando ves a la orilla de la calle los refugios de cartón: ¡MENTIRA!

Tu discurso dice, "Cuidemos a nuestros abuelos"; me dejas esperando en pleno invierno en la vereda, apoyado en mi bastón y me quitas el dinero de mi jubilación: ¡MENTIRA!

Si en tu sermón hoy dices, "Amaos los unos a los otros", sigo estando solo, sin trabajo, sin comida y en las noches aún frías, no hay reparo que me pueda dar calor: ¡MENTIRA!

Si lees mis palabras y decides no seguir; tu corazón no se enternece, tu alma no se humilla, tu actitud no cambia y no sientes compasión: ¡MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA!



26 de septiembre de 2012

LENTO...

Despacito...muy lento....casi como  la brisa, acariciando mi alma, se escabullen las letras de tus dedos, el susurro de tus pensamientos.

La sonrisa de tu mirada, envolviéndome toda, arrullándome en calidez sin temores, en amaneceres de sol.

La música de tu voz, que me atrapa en su cadencia, me hipnotiza y me condena a la tortura de tu ausencia.

Cierro mis ojos y es cuando mejor puedo verte; me completa tu presencia y colmas el horizonte de mi mente.

Mírame, y asoma a mi alma, la tuya.
Entra, llénate de mi hasta que el vacío entre los dos, desaparezca.

Acaricia mi ser, para que pueda respirar nuevamente..
Bébeme, en sorbos pequeños, que me embargue la sed de tu aliento.

Sécame, sin pausa, y luego bésame hasta humedecrme de nuevo.
Llena mis venas de tu savia, porque en ti, florezco.

Destila suavemente por mi piel, la letanía de tu rezo, la consigna de tu ser, tu más íntimo secreto.


Cierra mis ojos con tus labios, y que tu aliento sea mi ensueño.

Acuna mi paz en tu pecho, y soñemos en el silencio.

24 de septiembre de 2012

AMAR EN VANO

Cómo llenar mis brazos con tu amada figura e impregnarme de la calidez de tu gran amor, que me ofrecías como un regalo...
Cómo podrían mis pasos acompañar la música de los tuyos, para no desviarme en el vértigo de esta cruda realidad, desorientada...
Cómo fundirme ante el aroma de tus palabras, rebosantes de saber y armonía...
Y poder dibujar sombras de nuestras siluetas , en borrones de tinta seca, sumergidas en los veranos de nuestras experiencias pasadas...
Cómo llenar de ecos de tu voz, hasta el último de los rincones de mi mente, de mi memoria y de mi soledad...
Cómo saber cuál es el camino, cuál es el color, de mi futura esperanza...
Hoy que  ya no estás junto a mí, el abrazo no puedo medir, mis palabras no quieren salir, mis labios permanecen sellados ya, dejándose morir. 
Encerrados mis pensamientos, en la imposibilidad de volver a verte, aprisionan los brazos de mi alma, hiriendo a tajos las alas, de lo que ayer fuera mi mente...
Cómo fundirme en tu alegría, si hoy ya no ríes conmigo, querido hermano; si ya no acompañas mis pasos atardecidos, amada mía...
Si ya no despedimos atardeceres juntas, madre venerada...
Cómo llenarte de orgullo, anciano padre...
Cómo soñar valientes futuros contigo, hijo del alma...
Cómo darte mi amor en tu lecho de muerte, pedirte perdón y hacerte saber que te he perdonado; ya no podré decirte padre, madre, amada mía, querido hermano, hijo de mi alma...
¡cuánto te amo!

21 de septiembre de 2012

MI SEÑOR

Sencillamente, de nuevo detengo mis pasos, me inclino ante Ti, y te agradezco.  
Mi corazón en gran humildad, quiere llenarse de tu presencia, de tu amor incomparable, de tu gracia, tu perdón.
Luego, inevitablemente, mi rostro busca el tuyo. Mira hacia el perenne cielo, cubriéndose de majestuosos rayos de sol.
Abro mis brazos y me lleno de la fragancia infinita de tu floreciente creación, hondo, más hondo hasta estallar mi pecho, de la brisa que me llena de vida.
De esta vida que tanto amo. 
Por la que cada día agradezco mi respiro, mis abiertos ojos, los latidos de mi corazón.
Por los que amo y hoy están, y por los que no y puedo recordar.
Porque ayer estuve mejor y mañana lo estaré aún más.
Por los que me aman y hoy están. 
Y por los que no, y al olvido van.
Porque tocas mi mente cada día y también mi corazón, recordándome que es a Ti, a quien debo mi razón.
Por los que amaré y estarán ahí para mí,  liberando mi mente y mi alma, llenándome de humildad y sencillez, de motivos para amar, para disfrutar; para soñar, para festejar, para vivir.
Y para agradecer, una y otra vez.
Gracias, mi Señor.
Amén.

19 de septiembre de 2012

EL VORAZ APETITO





Jamás dejará de desear el césped de al lado, el auto del amigo, el puesto del jefe; la mujer ajena, la casa ajena, la paz ajena, la vida ajena...
La posibilidad de perder un minuto en la vida, lo vuelve un voraz y enceguecido vampiro, haciéndole perder por completo la conciencia real de lo que "vida" significa, en tan sólo un minuto...
Consumirá sus huesos, por la última tendencia de social equilibrio, según la sabia opinión de las masas que consume, que lo consumen, sin que lo perciba...
Ser humano. Tan lleno de posesiones...
Rico en volátiles pasiones llenas de vértigo, que vive en un suspiro... 
Pobre en ecos de sonidos profundos, en la música de  las voces de seres amados...
Rico en manoseo de pieles yuxtapuestas, en interminable línea gráfica, apenas sorbida por la vista...
Pobre en soplos de suspiros, roces de amor, toques de piel rebosantes de sinceridad; de perfumes auténticos, de caricias sin tiempo...
Rico en presencias imaginarias, llenas de vacíos sin horas...
Pobre en sombras dormidas envueltas en abrazos, en palabras murmuradas en sueños, en amaneceres compartidos... 
Rico en calendarios intangibles, repartidos en presentes de polaroid  instantánea...
Pobre en planes inseparables de futuros eternos, con ternura y sin codicia...
Sea por credo, por ambición, por raza, por color... 
La suma del poder y la excusa, siempre da un resultado: destrucción.
No paz.
Egoísmo supremo, amamantado por su madre, la suprema ignorancia.

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Ignorar que todos somos parte de todo, lo que a uno lo destruye, lo destruye al otro.
Interminable idiotez, inagotable soberbia.
Infinito egoísmo, 
el del ser humano. 



17 de septiembre de 2012

HOY DECIDÍ...

Que seré coherente conmigo misma; que entre mi sentir y mi pensar, mis principios y mi corazón, habrá paz.
Que a pesar de todas las tormentas, en mi interior sólo soplará la  brisa suave del mar. 
Decidí, que mis "no" serán firmes, aún ante mí misma, si eso asegura mi equilibrio y mi tranquilidad.
Que mis "fracasos" sólo serán alimento para mi sabiduría, estímulo para mi fortaleza, agallas para mi voluntad.
Que no frenaré mi llanto y dejaré que mi corazón desarraigue todo rastro de oscuridad, propia o ajena, curando así mi mal.
Que diré que "sí" a todo lo que profundamente, me llene de tranquilidad, de dicha, de confort, de luz y felicidad.
Decidí que reconoceré mis virtudes y mis errores, sólo para valorarme más.
Que le daré la bienvenida al amor, no por soledad, sino porque sé que seré capaz de disfrutarlo en iguales condiciones de respeto y fidelidad, sabiendo que merezco la mejor oportunidad de ser amada y de amar.
Y que no amaré por compasión ni caridad, sino porque mi corazón pida por su presencia a mi lado, cada día, al anochecer y al despertar.
Decidí que quiero dar todo, pero sin agotar de recursos propios mi esencia; sin quedar en deuda ante mi misma, sin llenarme de vacíos y de soledad. Sin dejar a mi alma mendiga por dar sin esperar, por esperar sin pedir, por pedir sin hablar.
Que no dejaré que nadie me llene de prejuicios, que me detengan en mi andar; que me digan que "no puedo", o que "otros pueden más".
Hoy  decidí que el rumbo que quiero, es derecho y firme hacia la felicidad; no importan la dureza del camino, ni la violencia de la tempestad. No importan aquellos que me quieran reprimir o mis anhelos sujetar.
Hoy decidí que con Dios todo lo puedo, que no dejaré de luchar. 
Que no apagarán mis pensamientos, ni encerrarán mis ganas de VOLAR. 
Hoy decidí que NO dejaré de INTENTAR, que NO quebrarán mi VOLUNTAD.
Que NO matarán mis ganas de  SER FELIZ Y DE VOLAR.
Hoy decidí que VIVIRÉ en LIBERTAD.

10 de septiembre de 2012

LA LÍNEA DEL TIEMPO -- cuento--


 A veces las historias se cruzan, otras se tocan suave o dramáticamente. En ocasiones convergen en un punto de partida, de llegada o ambos, y la mayoría sólo coexisten sin siquiera dar nota al universo de su mutua presencia: sólo su propio ruido interno.

 El ruido de cada historia sumado en coincidencias, provoca el refrescante estrépito de la alegría o el alarido atemorizante, furioso y angustiante del dolor.  Como nacer herido de lesa humanidad, como una marca estigmática gestacional que vuelve al ADN, un mero dato de genética básica. Katerina había nacido de esa herida y con aquel dolor en sus venas. Los gritos de su madre en el momento justo de su nacimiento no respondieron al esfuerzo propio del alumbramiento, sino al sinnúmero de golpes que ésta recibía en el vientre con la macana del guardia de turno. Su piel había quedado de un color violáceo con algunas explosiones rojizas, donde la sangre de las heridas provocadas por el alambre de púas con el que la habían sujetado al camastro desde su ingreso, se mezclaban en horrenda confusión, propio del arte del sádico tirano que viola el mayor derecho: el de la vida en libertad.

 Ésa fue su canción de cuna, de bienvenida a este mundo.
 Aún  goteaba sangre del  cordón cortado y se mezcló con la que salía a borbotones del útero de su madre muerta. El desaliñado pediatra la envolvió en un trapo con varios dobleces y la llevó a una habitación donde ya gemían y lloraban tres bebés más, entre las colchas hediondas y revueltas de una cama de dos plazas,  que sobresalía de la penumbra.
   - ¡Una más, mi general! - casi gritó el guardia a la sombra aún más tenebrosa  que apareció en el umbral - siempre nacen más hembras que machitos… Las muy condenadas…
   - ¿Parió al fin la 29?  El Dr. Sin se pondrá contento…
   - No,  ésta es de la que llegó hace un mes del interior. La hija del periodista judío…
   - Mmmh. Era la más revoltosa. Todo el tiempo gritando durante la noche… - dijo  mientras acomodaba el cinto y la pistola. -  No alcanzaba a desnudarla, que empezaba a maldecir a los gritos; yegua malparida, como todas las zurdas.    Y encima paren más subversivas, para alimentar el hambre del soldado argentino, ¿verdad sargento?
   -  Es para lo único que es bueno dejarlas vivas, mi general. Aunque ésta se ve más fuerte que las otras dos. ¿Qué va a decidir, mi General? El Coronel llamó esta mañana y dejó dicho que los "gringos" del norte habían pagado muy bien por adelantado por una hembrita, pero que le pagarían el resto sólo si estaba en buen estado.
   - ¿Así que llamó Camps? ¿No había llevado una la semana pasada?
   -  Si, la de su amante turca.
   -  ¿Otra más? ¿No quieren dejarla sola a la “hermanita”? Yo no pagaría ni siquiera por una, excepto para que me caliente la cama cuando crezca lo suficiente...
   -  ¡No mi general! Parece que a los "gringos", se les murió a la tercera noche.
        En ése momento sonó el teléfono y el guardia dijo: 
         -  Sí mi coronel… sí mi coronel… el general… ¡Si señor! - y taconeó fuerte.
         -  ¿Qué pasó? ¿Ya está listo el avión?
         -  Sí, mi general - contestó  mientras alistaba los papeles y los guardaba en una de las cajas que llenaban el pasillo - Hemos revisado los archivos y parece que están todos. Los soldados están subiendo las cajas del galpón y luego vendrán por éstas, mi general. Dice el coronel que aproveche el espacio del avión para los “fiambres” NN del laboratorio.
         - ¡Ah, sí! Se le fue la mano el lunes al “Cura”... Pasa que se hacen los valientes, carajo… - dijo mientras encendía la pipa de amarillento hueso - Monte todos los cuerpos encima del avión, y si no caben, que “viajen” en el próximo, que justamente tengo que llevar al “zurdito” a Montevideo. ¡Muévase sargento, que en la casa grande se me enfrían las sopaipillas!  Hoy ni tiempo tuve de tomar unos mates, che…
         -  ¡Sí, general!
 El ruido de los motores ahogaba el llanto persistente de los bebés y los gritos lejanos  de las barracas, del otro lado de la pista. El viaje fue el primero de tantos, que Katerina haría en su vida.
 Luego de firmar el cheque por el resto de la paga y recibirla junto a su nueva acta de nacimiento y DNI, sus nuevos padres se alejaron del punto de encuentro en su propia avioneta, hacia su nuevo hogar rodeado de campos verdes y animales para jugar.

 El tiempo pasaba y Katerina crecía, disfrutando la sana y protegida vida de la estancia. Pero llegó el momento de ir a la escuela. Ésa fue su segundo viaje, porque en donde vivía, no había escuelas de la categoría que su familia merecía. Así  que volaron de nuevo, esta vez a la Capital Federal, a su nueva aventura en la mejor institución que podía pagar el dinero de sus padres.  Éste era un colegio privado donde aprendió hablar en inglés y alemán desde el primer grado. A servir el té a las cinco y a tocar el piano. A diferenciar a los pobres de los ricos, a la gente buena de los subversivos, a los verdaderos hombres de los débiles afeminados. A que las damas no lloran en público y sólo sonríen a su marido; a que el color verde olivo era el mejor y más seguro del mundo. Y, aunque sus ojos eran del mismo color, no le causaban el mismo escalofrío que cada vez que lo veía marchando por las calles de la ciudad.

 Luego de una larga temporada alejada de sus padres, pasó un mes de vacaciones en su amado campo, cabalgando en su joven potro regalo de promoción primaria. Y cuando no galopaba, se daba chapuzones en la laguna familiar. Pero eso también terminó pronto y otra vez se encontró preparando una mudanza, pero esta vez era mucho más grande que  las anteriores: sus padres se mudaban con ella a Capital Federal, donde completaría sus estudios secundarios. La estancia quedaría al cuidado de la familia de su nana: sólo para vacaciones y días festivos. Alejarse de su amado campo, hizo más notoria la sensación de abandono, que siempre la acompañaba. Pero había que seguir, ser firme y esconder sus emociones, como buena hija y alumna.
 Llegó a Capital en domingo, y así como se bajó, tuvo que acompañar a sus padres a misa de once. Luego de rezar el rosario  quedó adormecida,  despertando sobresaltada con el pellizco que le dio su madre al terminar la misa. Salieron juntos y en silencio al invierno húmedo de un gris Buenos Aires, que los recibía con un helado abrazo. 
 El resto del día pasó volando para Katerina entre valijas y paquetes de ropa nueva, hasta que cayó agotada en la silla del comedor frente a su cena, que apenas probó. Luego se arrastró lentamente hasta su cama. Parecía que acababa de cerrar los ojos, cuando el reloj la despertó con campanadas estridentes, obligándola a comenzar el primer día del resto de su secundaria, con un suspiro.

 En esta nueva etapa le tocó aprender cosas tan interesantes… Algunas eran emocionantes, como competir con el equipo de natación del colegio, o besarse con el rubio más apuesto del tercer año y soñar con su cabello dorado y lacio, que hacía un bello contraste con el suyo, tan negro y rizado. Después del colegio, le tocaba inglés en el instituto tres veces a la semana, y alemán los otros dos. Por la mañana, los días que no tenía educación física, iba a piano y pintura, para completar su educación. Aunque sus padres se mostraban interesados en controlar sus avances, en sexología práctica y tabaquismo, no fueron un problema, porque eso venía con la solapada "oferta de estudios" del colegio. 
 Luego de reponerse de un aborto clandestino a los 18 años, se apartó un poco de la círculo social del colegio. Y llevar al día sus asignaturas, se volvió de repente una caminata cuesta arriba, lo que la hizo ir buscando de a poco, más horas libres en el día. Se graduó con dificultades,  abandonó  la natación y aunque amaba pintar, decidió cambiar por algo más práctico - aunque caro -  a futuro: la fotografía. Sus padres, cada vez se volvían más distantes con ella, ya que les había sido bastante duro aceptar que su "nenita" tan educada y perfecta, casi había muerto por un mal aborto que la había dejado sin sangre  y salvación. 
 Todo esto, la empujó a buscar rápidamente un trabajo sustentable, para poder vivir sola y  mantenerse dignamente.  Así tal vez recuperaría su afecto, pues aunque no eran muy expresivos, le habían brindado cariño y apoyo siempre.
 Sin saber ingenua Katerina, que las curvas líneas de su historia se estrechaban, cada día más.

 Comenzó trabajando de secretaria de una incipiente aseguradora, y aunque el sueldo no era lo justo, le alcanzaba para pagar sus gastos - que había reducido al mínimo - y sus viajes al trabajo. Todavía vivía con sus padres en el exclusivo barrio de Palermo, pero se trasladaba cada día a su trabajo en colectivo, lo que íntimamente la llenaba de orgullo. 
 Tenía un selecto grupo de amigos incondicionales: Diego, un pianista acomodado, Maruca, una brasilera dueña de una librería del centro, y Eli, un atleta judío, con los que iba a nadar dos veces por semana, volviéndose inseparables. Aunque no permitían que la visitaran en su casona, estaban juntos todo el tiempo que podían. Sus pláticas y discusiones de índole política y social, era lo que más disfrutaban juntos, además de nadar.
 Tenía más amigos de su época de secundaria y de idiomas, así que cuando le festejaron sus diecinueve años, sumaban más de cien. Evento que disfrutó al máximo, como sólo puede disfrutarlo una hija única.

    - Papá, llama a mamá y pasen por mi así almorzamos juntos - le dijo a su padre por teléfono mientras se preparaba para “correr” nuevamente tras el colectivo que estaba por arrancar de la parada - estoy en la facultad.
    -  ¿En la facultad? ¿Fuiste a averiguar? ¿Qué pasó? - contestó ansioso su padre desde el casino de oficiales.
   -  ¡Papá! ¡Espera! No seas tan curioso….-  se rió frescamente Katerina - no es justo para mamá. ¡Oh no, se me pasó el cole!... En fin, llego tarde al trabajo. ¡Besos!
    -   Está bien… - pero ella ya había colgado - vaya con este torbellino. Igual que su madre…
  La hora del almuerzo llegó más rápido de lo pensado, y ya estaban juntos riendo mientras discutían qué menú pedir.
    - Bueno, basta de espera. Mientras llega el asadito, nos cuentas qué pasó en la universidad - le dijo su madre.
  - ¡La facu, ma, la facu! Bueno, en un mes comienzo Relaciones Internacionales. Aprobé el cursillo, y el diploma de Traductora de Inglés que recibiré en dos semanas, me facilitará mucho más el estudio. Es más - agregó con aire triunfante - uno de los jefes de cátedra, prometió considerarme para el puesto de ayudante para este año, ¡un lugar que ocupan los de años superiores! Propongo un brindis…
   -  ¡Por supuesto! Oh, qué orgullosa estoy, hija… ¡salud! - brindó su madre, radiante.
    -  Papá… ¿no vas a decir nada? ¿No estás feliz por mí?
   -  Sí… perdoná Katy, es que realmente me quedé embobado… ¡salud! - dijo y se tomó el tinto de un solo trago.
   -  ¡Cuidado papá, jajaja! No tienes permitido dar mal ejemplo en público… - y luego con sonrisita misteriosa agregó - Además, todavía no termino…
   -  ¿Qué, hay más? - preguntó su madre sonriendo.
  -  Pues, sí. Como me queda más cerca de la facu y del trabajo, Maruca me ofreció la habitación extra de su departamento, y yo acepté - y luego bajando la voz, preguntó - ¿qué les parece?
 Su madre se le quedó mirando con una media sonrisa, y meneando la cabeza de arriba abajo, pensativa. Pero cuando miró a su padre, se le borró la sonrisa y palideció.
-       ¡¿Con esa negra piojosa te vas a ir a vivir?! - casi gritó, levantándose a medias de su silla - Ni se te ocurra. Ni lo pienses, ¿me oíste?
Katy, le clavó la mirada verde y centelleante, suspiró hondo y le preguntó:
   -  ¿Por qué? Qué pasa si digo que sí…- casi susurraba y se acercaba lentamente hacia la cara de su padre.
    -  No tengo más hija. Yo no te crié para que te juntaras con la peor calaña del mundo, judíos rastreros, negras, gitanos, vagos, todo tipo de gentuza.- Respiró profundo y dijo: 
   -  ¡Te quedás sin padre! Si tomás esa decisión, no vuelvas a hablarme.
Se levantó, casi en posición de firmes dio media vuelta y salió del lugar. Katerina, se relajó nuevamente en su silla y  suspiró:
    -  ¿Mamá…?
   -  No hija, nuestra relación sigue siendo la misma de siempre; sólo te pido algo de tiempo para acostumbrarme a la idea. Sabes que nuestra crianza fue muy estricta en ese sentido, pero siento que no es correcto, y menos aún en los tiempos que vivimos. Comprende a tu padre: una cosa es pasar algo de tiempo con ella y otra vivir bajo el mismo techo. ¿Nos vemos luego? Prometo llamarte.-  Le acarició la mejilla y se fue, caminando pensativa.
 Katerina pagó la cuenta y miró el reloj. ¡Otra vez a perseguir el colectivo! 
  
 Habían pasado 2 años de universidad, que disfrutaba cada vez más. Su vida estaba en constante movimiento, y todo estaba bien: sus amigos, su trabajo y su estudio. Se juntaban a comer con su madre una vez al mes, siempre que podían y, aunque su padre no volvió a verla ni a hablarle, ella siempre le mandaba un beso luego de cada almuerzo.  Llamaba por teléfono, pero él jamás atendía, así que no había oportunidad de cruzar palabras ni intenciones, fueran buenas o malas.
 Mientras el colectivo arrancaba desbocado, Katerina meditaba con la mirada perdida en el paisaje veloz, en cuánto la estaba bendiciendo Dios. Sabía que la vida jamás era perfecta: nunca los platillos de la balanza estaban más que sólo un instante equilibrados y había aprendido por sí misma a disfrutar cada segundo vivido, como único e irrecuperable. 
 Eso motivaba aún más su dedicación a la fotografía: eternizaba momentos.   Sonrió levemente, y suspiró profundo, casi tanto como sus pensamientos. En esos días había notado una recurrente nostalgia, su estancia: el viento cabalgando al unísono entre sus rizos mientras galopaba en su caballo, hasta casi tocar el enorme orbe del sol poniente, rojizo y cálido, de su horizonte norteño. A veces se descubría recordando vívidamente el sonido del agua en sus oídos, al zambullirse en la laguna. Si madrugaba, los pájaros acompañando su chapoteo con ensordecedores gorjeos y trinos; incluso revoloteaban sobre la superficie del agua, como festejando su encuentro, animándola a seguir jugando.

 Tocó el timbre y bajó del colectivo. Todavía sentía el eco de los pájaros en su mente, hasta que un fuerte bocinazo, la obligó a despertar. 
   -  ¡Hey ! ¿Querés morirte hoy? Mujer tenía que ser…
 Su corazón latió fuerte//mente mientras abría la puerta del departamento, rabiando consigo misma,  casi en voz alta: 
   –  Justamente, no sé qué diantres me pasa últimamente, que no dejo de pensar en "retro"… ¡Maruca…! Llegué: hola y chau, me voy a dormir. Estoy muerta… Maru…- suspiró nuevamente - Y además, ahora hablo sola...
 Se envolvió la oscura melena en la toalla, luego de la ducha. Mientras se calentaba un plato de macarrones con salsa blanca en el microondas, sonó el teléfono.
   -  Hola… Sí, soy yo… ¿Cómo? - su rostro se iluminó - Si, un momento que lo agendo… Ok. Gracias, estaré puntual. Adiós… ¡Síiiiiiiiiiiii! Oh, esto es una de las mejores noticias que recibí en mi vida… - repetía una y otra vez, mientras marcaba el número de su madre:
   -  ¡Hola, mami! Perdoná la hora, ¿podés mañana esperarme en el restó a las 12: 30? Es que tengo una estupenda noticia que darte… No, ni de novia, ni por casarme…Y, mamá… ¿Podrías convencer a papá de que vaya también? Será memorable, te lo prometo. Estarán orgullosos de mí…bueno, una vez más,  ja, ja. Besos. Nos vemos mañana. Chau.
 Desenredó sus rizos suavemente, preparó la ropa para el día siguiente - un poco más elegante, claro - y de un salto, se metió en la cama.
    -  Gracias, Dios… Gracias.
 Cuando sonó el despertador, ya estaba medio vestida  y con la taza de café con leche humeante en una mano, mientras que con la otra ordenaba su peinado: natural, rizos ordenados por los dedos, nada de peine. Para marcar la diferencia, se puso brillo labial salmón, muy suave y se calzó las botas altas.     Terminaba su tostada con dulce de leche, mientras escuchaba a Strauss, marcando el ritmo  con los hombros y las caderas. Derrochaba alegría por los  poros.
    -   "Al que madruga, Dios lo ayuda"- decía mi nana. 
   Cepilló sus dientes, mientras le escribía una nota a su amiga Maruca. Respiró hondo, cargó su cartera, sus carpetas y salió,  con la sonrisa resplandeciente y el alma llena de música.
 Tomó un taxi, porque iba de tacos y para llegar un poco antes; no quería terminar hecha un atado de nervios. Su cita era a las 8:45, y no quería por nada del mundo retrasarla. Éste almuerzo familiar, sería memorable…
     -  Al 633 - pidió Katerina -. Por favor, no se demore.
 En la  radio del taxi sonaba una canción muy conocida que a ella le gustaba particularmente: “Gracias a la vida, que me ha dado tanto…” La voz ronca de la Negra Sosa, la embellecía aún más. Katerina tarareaba en voz baja, mientras perdía su mirada en el tráfico furioso de Buenos Aires. Cuando llegó al lugar, miró sonriendo los últimos pisos del edificio, se anudó su bufanda y entró con paso firme.
 Se ubicó en la sala de espera, y comenzó a observar los rostros de los desconocidos, sus posturas, sus características, sus ropas e imaginaba cómo sería cada una de sus vidas. Qué esperanzas tendrían, cuántos planes futuros.  Como ella.
    -  La cita de las 8:45… Disculpe la demora, van 10 minutos de más…
    -  Soy yo… Está bien, no hay problema.
Estuvieron hablando durante cuarenta minutos, luego le hizo preguntas específicas de acuerdo a los papeles que había presentado y finalmente, le dijo:
    -  Bueno, de todos los preseleccionados para éste puesto en particular, usted es la más capacitada. Traductora y tan avanzada en su carrera, con éste expediente… Definitivamente, no quiero a nadie más. Sólo la tendremos un mes a prueba, aunque el tipo de trabajo que hará por ahora, será menos exigente del que estuvo desempeñando en la universidad, así que no representará un reto. ¿Estamos de acuerdo? - le sonrió mientras estrechaba su mano - Espere mi llamada en esta semana, acordamos los detalles y comienza la semana que viene. Fue un gusto.
    -  Igualmente, adiós.
 ¡Por fin! El trabajo soñado… Su asistente personal, a cargo del protocolo además… ¡Eli y Maruca seguro iban a querer festejar en grupo! Miró la hora, la entrevista se había alargado más de lo previsto. Debía adelantar un trabajo final en la facultad, con sus compañeros. Las 9:50, parece que otra vez tendría que correr. Quería dejar todo listo para la hora del almuerzo, y reencontrarse con sus padres para festejar su gran noticia. 
 ¡Sería asistente del embajador!

 Bajó las escaleras, con ensoñación Su corazón latía tan fuerte que la hacía temblar; por un momento sólo escuchó sus pensamientos llenos de algarabía y sus latidos, que de repente se le subieron a los oídos… y se dejó llevar. Su nostalgia la llevó de nuevo a las cabalgatas en su estancia, en  atardeceres naranjas llenos de aroma a jazmines…
 Katy... 
 El viento seductor de su norte querido arrebatando sus rizos hacia el infinito. Sus ojos cerrados, llenándose del naranja encendido de su lejano horizonte. Cada vez más cálido y tan cerca. Abrazador… Ya no importaba que el tiempo pasara, allí se detuvo el reloj: a las 09:53. Ese recuerdo perduraría para siempre, el día memorable de su vida. Aquel lunes 18 de julio de 1994, en su hora más feliz, en su logro insuperable: trabajar en la AMIA.
 Katy... Feliz en sus recuerdos, finalmente quedó así. Con el aullido del viento en su memoria mezclándose con el de las sirenas de emergencias, a los lejos.  Uniéndose en el reclamo doloroso de todo una nación.  
 Su  historia convergiendo al fin con otras ochenta y cuatro historias, unidas por el silencio repentino y feroz que apagaba sus vidas.   

                                                              
                                                                   ***


 “Maru, hoy no iré a nadar con ustedes. ¡Amiga, amiga, amiga, tengo un notición! Entrego el final por la tarde, paso por el trabajo y prometo empanaditas, unos mates calentitos y mucha alegría. ¿Por qué? Hoy es el primer día del resto de mi vida… ¡Gracias por aguantarme! Te quierooo… 
                                                                                                                        
                                                                                                                                          Katy”



video
     

                                 

                                                                       

7 de septiembre de 2012

HUMILDEMENTE

Lentamente, pero al fin, puedo decir que entendí.
Humildemente aprendí, cada día a pedir. 
Pedir perdón a amigos, y también a enemigos. 
Que siempre es mejor seguir tus sendas, que mi propios caminos.
Pedir ayuda sin vergüenza, cuando la necesito.
Aprendí a mirar atrás, y sentir que he vencido. 
A permitirme llorar, sin herir mi dignidad.
A cantar más fuerte aún, cuando aprieta la soledad. 
Y a no rendirme jamás. 
Aprendí a ser humilde, y mis errores aceptar. 
Y a los heridos en contiendas, con cariño compensar.
Y que el perdón dado a tiempo, nunca está de más.
Aprendí humildemente, a los ancianos escuchar. 
Y que nada logras en la vida, si no quieres luchar.
Aprendí a humildemente, mis logros celebrar.
A aceptar que es por Ti que estoy aquí. y no por casualidad. 
Que es tu plan y no el mío, el que debo aceptar.
A dejar libres a los que amo, que es la mejor forma de amar.
A pelear por los queridos, y a defender la paz.
Gracias quiero darte hoy, por enseñarme humildad.
Amén.

5 de septiembre de 2012

LA VOZ DE TU SILENCIO

Tus ojos posaron apenas sobre mi tu mirada, tan a la distancia. Como si realmente me encontrara tan lejos como el horizonte, que ni siquiera hacías un esfuerzo por verme.
Me lastimó tu voz, tan rodeada de soledad y hastío, de duelo y decepción. Tan ajena y lejana de todos, a todo.
¡Cuéntame, dime, abre tu corazón sin miedo! Por favor...
- Ya no quiero más esta vida- tu voz sonó tan gris, tan monótona- No quiero vivir así. No quiero vivir... ¿Qué sentido tiene mi existencia, si no hay nadie que note mi presencia? Te perdí junto a papá, los perdí hace tanto, creo yo...Dejaron de verme realmente, cuando las conversaciones se silenciaron y comenzaron los gritos, los reclamos, las lágrimas, las peleas. Y lo irónico, es que muchas de esas discusiones, eran por mi...Que si la escuela, si los amigos, si las salidas, si hablaba o no, si contestaba o no, si mi educación era buena, si me demostraban el amor o no... Y luego, ni siquiera preguntaron si quería que siguieran caminos separados. Si pudieran verme por dentro, ya no preguntarían. Estoy quedando vacía...
Ayer estaba en el patio de mi escuela, en el medio del recreo y todo giraba alrededor: la bulla, las risas los gritos y corridas; y yo en el medio de todo eso, transparente, invisible para todos, casi inmaterial... Entonces fue que me pregunté, para qué existo. No tiene sentido. Si estudio, si no, si duermo, si no, si como, si no; todo me da igual, sólo es ruido. 
Sólo quisiera poder acurrucarme dentro de mi, muy lejos, en un rincón vacío pero no frío, en total penumbra cerrar mis ojos, mi mente y dejarme llevar, lentamente... Y no volver.
Y flotar, poder mirar "sobre mí y alrededor", ver cuántos son los que realmente lloran por mí, a quién realmente le apena ya no tenerme cerca, no poder abrazarme.Ya no volver a verme nunca más, no sentir un abrazo mío, o mi voz diciendo "hola", "buenas noches" o "te quiero". Mi ausencia de las mentes de todos, de sus vidas, de sus almas es tan real, que me olvidan, aunque esté viva. 
Tal vez cuando me vaya, esté más presente, o le pongan mi nombre al olvido.
Ya no quiero ser fuerte, ni novia de nadie, ni amiga de nadie; ni ser hermana de nadie, ni hija de nadie, ni siquiera ser mi reflejo en el espejo. Ya no puedo, ni quiero seguir...
Antes lloraba, ahora ni eso. A veces, cuando me doy cuenta, estoy sangrando, y ni siquiera lo sentí. No puedo siquiera sentir, sentir de verdad... Es como estar muerta, pero caminando. Ya ni recuerdo cuando fue la última vez que sonreí, o me "dolió" una carcajada.
¡Eh, ahí afuera! Estoy muriendo, ¿saben?, me están matando... - por un momento, levantaste la voz, y luego cerraste tus ojos, a media lágrima. 
No me lo contaste tú, fueron tus ojos y tu silencio que confesaron.  
¡NO! Noooooo, no, no... ¿No me ves? ¡Estoy aquí! ¡¡AQUÍ!! A tu lado, y te quiero, te siento y te amo. Te veo siempre, aún cuando no estoy a tu lado. Cierro mis ojos y te miro, tu imagen grabada en mi memoria, en mi corazón, en mi alma. Eres mi vida.  Estoy en ti, en tu mente ahora tan lejana, en tu sangre.
¡PERDÓN! Perdón, por haberte causado ese daño tan profundo que, aunque te amo, has sentido que no. Por estar tan ausente en mi presencia, o tan presente en mi exigencia. Luchando por hacerte libre, sólo te he hecho cautiva. Perdón por haberme equivocado.

Y TU, ERES LO QUE MÁS AMO. 
MI PRINCESA, MEZCLA DE CANELA Y ROJO PIMPOLLO, OJOS DE NOCHE SIN LUNA Y PIEL DE MANZANA. 

Estoy aquí, jamás vuelvas a dudarlo. Es para ti que busco amaneceres rojizos y frescos con  millares de trinos de pájaros, envueltos en frescura de otoños y primaveras, con copos de invierno y noches profundas de verano. Preparo un moño tierno, de sorpresas y sueños, y a Dios se lo he confiado. Es para ti que agoto mis ojos, revisando el pasado y replanteando el futuro, paso por paso.Ya no creas que caminas solitaria, tu mano sentirá siempre el abrigo de las mías. 
No tienes que ser fuerte, mira en el espejo.
MAMÁ ESTÁ A TU LADO.




   

3 de septiembre de 2012

ÚNICA

Tantos detalles para describirla, y tan pocas palabras...
Puede lograr que el despertar por la mañana, el te de la tarde o el reencuentro de la cena, sean especiales. El mate tempranero de los domingos o el de amigos y familia por la tarde. Los fatales lunes de madrugada, empezando la semana.
Lleva en sus hombros cargas pesadas, penas calladas y abrazos perdidos; también lleva a los hijos que le han tocado, mientras limpia sus narices, los reconforta y les alivia el llanto, regalando a manos llenas  amor, felicidad y alegría. 
Y le ruega a Dios por ellos, cada mañana.
Trabaja arduo, todo el día. Como niñera, ama de casa, enfermera, y diplomática. Aunque no acepta negativas cuando cree sinceramente, que de soluciones se trata.
Siempre busca la mejor opción aunque ello le cueste, recorrer grandes distancias, pasar noches en vela, horas parada en la fila, o meses sin comprar nada.
En el secreto de su corazón conoce su poder, pero elige siempre, hablar dulces palabras. 
Sonríe y canta, aunque en soledad y silencio grite y llore. Aunque también llora de felicidad, en los partos y en las bodas. 
Conoce el valor de un abrazo, un beso, un "te extraño" y un "te amo". Lleva con ella siempre la fórmula secreta que restaura corazones rotos y sana el alma.
Puede correr si requiere, pero prefiere seguir caminando para disfrutar el paisaje a su paso; puede enviar un mensaje de cariño, pero prefiere decirlo abrazando.
Se anota en todas las causas perdidas, visita a los enfermos, ayuda a los necesitados y cocina para los pobres.
Usa jeans gastados, trajes sastre, faldas -a veces largas, a veces no tanto- bata y pantuflas o prolijo uniforme.
Puede anotar recetas, organizar su agenda mensual, pero también disfruta escribiendo cartas de amor, y perdón; de poemas y proyectos, de futuros y pasados. 
Tiene mucho para decir, pero mucho más para dar.
Su belleza no depende de la ropa que viste ni de su peinado. La refleja en sus ojos, que desnudan su alma, la cuna escondida del amor que brinda.
Y se vuelve infinita, con el paso de los años. 
Siempre espera esa llamada de aquél que ama, porque quiere saber si está bien y si la extraña. Lo llena de atenciones si está enfermo, le lleva el desayuno a la cama y lo abriga de amores, en los helados inviernos.
Su pasión y esmero, hacen la diferencia en una noche romántica. Se entrega sin condiciones, al hombre que supo amarla.
El corazón de esta mujer, el pasado triste hecha al olvido, se llena de hermosos y profundos
recuerdos, que alimentan su presente y la impulsan al mañana.
Sonríe y disfruta, tú eres esta mujer. 
Hombre, se feliz, tu acabas de encontrarla. 
Jamás la lastimes, jamás hagas que se vaya.