31 de agosto de 2012

OYE...

Otra noche sin dormir. 
Moviendo los pies y suspirando una y otra vez.
Una noche más, en que no logras descansar. 
Se detiene la materia, pero tu mente jamás.
El corazón en tus manos, el llanto en tus ojos, tu mañana oscuro. 
El largo, largo y sinuoso camino de tu futuro, cubierto por espesa niebla.
El peso de la culpa, tu conciencia al desnudo.
Tu cuerpo agotado, el tiempo perdido, el avance ignorado.
La ausencia de amigos;  la presencia y empuje de los adversarios, que no se detienen, que no dan descanso.  
El dolor que no cesa, el silencioso miedo, el terror helado.
Tu ser, acurrucado en el centro de todo, muriendo de frío. 
Solitario, tan solitario...
¡Aúlla tu súplica, desgarra tu alma! Y oye. 
Él viene. 
Él seca tus lágrimas, mientras su Paz te invade y te calma.
Tus heridas cierra, tu conciencia lava, tu ser reanima.
Tu futuro llena de luz, de proyectos, de confianza.
El vacío gris de tu entorno, llena de color y abundancia: de gozo, de alegría, de esperanza.
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Cierra tus ojos, pero ve al Supremo.
Oye su voz, recibe su amor eterno.
Tiende tu mano, Él la está esperando.
Renueva tu fe, sigue caminando.
JESÚS ya está a tu lado. 

29 de agosto de 2012

EL GRITO MILENARIO

He vivido tantas vidas, he hecho tantos caminos con la oportunidad de detenerme a contemplar los acontecimientos, casi como si estuviera fuera de mi. Así es como tantas cosas, quedaron guardadas en mi retina y en mi alma.
La soberbia sádica del tirano, escudada en la indulgencia y el cohecho de las fuerzas que defienden, no al pueblo, sino a la camada de herederos de cuna azul y manos ensangrentadas. 
Las canas arrugadas e ignoradas de los viejos, olvidadas en las filas del invierno, esperando por un poco de comida, que no suple la salud ya quebrantada.
La impotencia de la mujer mutilada, repudiada, abusada, apaleada, prostituida, esclavizada, despojada finalmente de sus hijos. 
El fantasma del soldado torturando sin descanso, helando su cansada sangre a cada intento de vivir sueños, frustrado: sin presente ni futuro, sin pasado. 
La esperanza desvaída y sin brillo, de los ojos de los niños, huérfanos de amor, de padres, de educación, de familia y de hogares. 
El bullicio inmortal de los adolescentes, sus rutinas sin valores, sus preguntas sin respuestas, sus anhelos de equilibrio; su desesperanza, su impotencia, su reclamo, su suicidio. 
Las ramas de su árbol sin generaciones futuras, de los aguerridos pueblos con origen, pero sin mañana asegurado. 
La mano trémula extendida e ignorada, del mendigo en cada esquina. 
La lucha sin descanso, sin amaine de los  pueblos abandonados. De las patrias abusadas y cautivas, sangrando joyas millonarias, dejando la vida en codiciosas manos. Las ancas llenas y engordadas, de la conciencia de la clase alta. 
El grito aullado a los vientos, de generaciones degradadas, preguntando: -¿Hasta cuándo? 
Pero, a pesar del peso de la miseria misma que el ser humano busca acumular sobre sus hombros día a día, jamás he visto a Dios dejarlo desamparado: como un paria, sin justicia, sin amor, 
sin Redentor, 
sin Esperanza.

27 de agosto de 2012

SI PUEDES...

Mírate. 
Tan lleno de planes, tan superiores, tan extensos e impostergables. 
Dices que quieres vivir una nueva vida, tomar nuevos rumbos, llenarte de nuevas experiencias, beber nuevos aires. 
Y me pregunto, ¿no te has dado cuenta todavía? ¿Cómo podrías llenarte, si ya lo estás?
Lleno de MI. 
Lleno del juego de mis rizos al viento, de mis caricias sobre tu cara. De mis susurros en la penumbra, de mi aliento y de mis labios, siempre sedientos. Lleno de mis ojos, en tu mirada. De mis silencios, de mis palabras.
De mi calidez, en las noches de invierno. De mis pies acariciando los tuyos. De mis brazos alrededor de tu hombros, de tu pecho, de tu cintura. De mi cuello, que tanto buscabas. De mis piernas ligeras, y del soporte de mis caderas.
Embriagado de mis aromas, de nuestro aromas juntos, nada nuevo puedes respirar.
Lleno de NOSOTROS.
¿Cómo  pretendes nuevos caminos, si éstos se hacen al andar? 
Quieres un nuevo rumbo y no sabes caminar sin mí. Porque son mis huellas las que te han guiado, son mis pasos los que te acompañaron, son mis hombros los que te sostuvieron. Es mi sendero por el  que estás caminando.
Una nueva vida...¿Cómo podrías? Porque hasta ayer me repetías como a un mantra, que sin mi, no puedes vivir. 
Lleno de nosotros, de nuestras sombras al atardecer. De nuestras manos, siempre fuertes, siempre unidas. De nuestra melodía y nuestras charlas al anochecer. De tantos viajes y destinos anhelados, compartidos.De nuestros secretos al amanecer. De nuestros sueños, nuestro horizonte. 
Cómo podrías...
Para LLENARTE de nuevo, tendrías primero que  VACIARTE. 
Es como MORIR, de a poco, SIN PAZ. Y entonces, si resistes el dolor y el peso de semejante SOLEDAD, puedes volver a intentar.

24 de agosto de 2012

A TI

Hoy otra vez, como siempre, voy a Ti. 
Necesito más paciencia en la espera y mayor comprensión.
Más humildad en mi espíritu para poder perdonar y aún más compasión.
Te pido tu mano para poder sostenerme; mayor voluntad y firmeza, para no caer.
Mayor fortaleza y coraje en el profundo vacío, para salir y no ceder.
Mira mis anhelos, escucha mis pedidos, pero sólo dame lo que necesito.
Sella mis labios para que no hieran sin necesidad; para que no puedan mentir, para que valoren siempre la verdad.
Aleja de mi al miedo, las dudas y la necedad; lléname de gozo, de amor fraterno y sincero.
Que pueda siempre verme con tu luz y ser un mejor reflejo de ella para los que amo y me aman. 
Y para los que no, aún más.
Dame tu paz y tu perdón,  para que los pueda compartir.
Bendíceme con  sabiduría para escucharte, obedecer y ser feliz. 
Que mi corazón lleno de alegría, te pueda siempre agradecer.
Enséñame a amar, como Tú me amas a mi.
AMÉN.

22 de agosto de 2012

PÉNDULO


Esta brisa fresca que llena hoy mi ser, me trae a la memoria la calidez de tu abrazo. ¡Qué inútil vivir oscilando!... 
Entre tu ausencia y este amor. Entre tus manos y el dolor. 
Entre la paz que me inundaba junto a ti y esta soledad que me desborda hoy.
El reflejo que devuelve mi figura individual... y no lo acepto.
Entre tanto amor a los gritos y este mudo secreto.
Ven. Cálmame, ven  a sostener mi nuca con tus firmes manos...
Entre la necesidad de tu presencia envolviéndome, y la urgencia de un respiro. 
De vivir y que lo sepa mi corazón...
El eco de tu voz susurrando en mi mente, junto a tu aroma cargado de humedad, paralizándome. Y los días que me alcanzan, me superan. 
El mañana que demanda mi entera presencia y yo, que sólo quiero el refugio de tu pecho y el abrigo de tu aroma. 
Mil gritos desgarrando mi garganta, escucha, por favor.
En el silencio, de madrugada... Sólo escucha y responde. Ven...
Entre tus caricias que tengo bien guardadas, y mis manos enmudecidas por el vacío de tu espalda.
Entre este presente que me aprisiona y tu, tan a la distancia.
Lágrimas ahogando tus ojos y lavando los míos. Nuestras pisadas a la par, tan separadas...
Un abismo y dos vidas.
Entre tu decisión y la mía.


20 de agosto de 2012

GRACIAS...


Perdida en los caminos de esta vida, sin fe, sin amor, sin sentir más que dolor. 
Y llegaste a mi.
Mirar hacia atrás y contar los pasos perdidos que finalmente, nos han unido. 
Tu dolor y el mío. Tu camino, mi camino.
Enfrentando a cada orilla de este tumultuoso río, esta vida, este sino.
Habiendo sufrido el azote de lluvias de ácido y amores peregrinos; seguir vivas hoy, seguir...
Después de haber disfrutado, haber llorado, y aún parido; luego de armonías, de desencantos, de haber reído. Estar aquí, mis lágrimas en tu hombro, las tuyas en el mío. 
Respirando profundo, sonriendo a medias; en acuerdo tácito nacer, surgir, persistir. 
Asomarse de nuevo a nuestro destino. Individual, pero compartido. 
Borrar viejas culpas, y respirar profundo. Llenar nuestro pecho de esperanzas, de aire fresco, de amores limpios.
Cambiar esta frágil esencia. Cimentar el presente, hacerlo aguerrido. 
Unir flaquezas, para engendrar nuevas sonrisas y mejores desafíos; imaginar nuevos rumbos y nuevos senderos para ser recorridos. 
Sostener con rudeza, defender con ahínco, éste futuro que hemos previsto. Defender a los amados, olvidar a los que se han ido. Grabar nuevos rumbos en nuestra retina.  Vivir nuevos éxitos, fundir carcajadas.
Agradecer a Dios por los logros, por haber llegado; por la bendición de que seamos amigas.
Agradecer. Por que sin ti, no hubiera podido.
Agradecer. Por ti y por mi. 
Por las huellas que nos quedan por trazar. Por este anhelado camino.

17 de agosto de 2012

SI FUERAS TÚ

Si mi alma buscara la brisa del mar,
si mis ojos ardieran de tanto llorar;
si mis sueños volaran tan lejos de mi
que dejaran vacíos de soledad sin fin...
Si mis manos fallaran intentando vencer
al destino de plomo que me hace temer;
si el vacío a mi lado me devorara al dormir
y las lágrimas a mi rostro no cesan de herir

Por este presente sin vida
ya no puedo dudar...

Abriré mis brazos para dejarte entrar,
beberé de tu aliento la dulzura de miel
que tu alma derrama sin vergüenza en mi piel.
Cruzará las distancias de un salto mi corazón,
quebraré la armadura que protege a mi razón
y dejaré que tus manos dibujen en mí 
el paisaje perfecto de alegría sin fin...
De mis venas salvajes el dueño serás y
a mi espíritu inquieto tu mirada calmará.

Sólo cerraré mis ojos y me dejaré llevar
por tu mano repleta de colores y paz.
Y en tu pecho escondida viviré
destilando alegrías que tu sed beberá;
con sabor a durazno y lima limón,
dejaré en tu alma mi eterna canción.
Si fueras tú...

15 de agosto de 2012

LA PERLA - relato -

- Mira dentro de mi, ¿qué ves?
- Ábrete primero, así no puedo.
- Cierto. Ahora mira. ¿Qué ves?
- Sangre. Mucha sangre...¿Por qué?
- Por ser ostra y no pez.
- ¿Cuánto llevas así?
- La vida entera... De nuevo, mira.
- Todavía sangra, pero ya no tanto. ¿Qué tienes en la herida?
- Un grano de arena.
- ¿Eso te hirió así?
- Es que éste era más grande que el anterior. Dolió más también.
- ¿Te había pasado antes?
- Si. La última vez, el grano de arena era más pequeño, así que la joya también lo fue.
- ¿Una joya? ¿No era un grano de arena? 
- Pues, si. Pero cuando el grano me hiere, la herida me sangra una y otra vez, empapando el grano de arena. Y cuando pasa el tiempo y la herida va cerrando, dejó de ser arena y luce diferente. En vez de ser duro y rústico, es suave, sutil, exquisito. Y de color  níveo y satinado. 
- Entonces ¿éste cómo saldrá?
- No lo sé. Mira otra vez.
- Si no te abres, no puedo...
-¡Oh, lo siento! Es la costumbre, porque cada vez que me abro, pasa de nuevo. Y luego me toma aún más tiempo, dejar de sangrar.
- Ahora si....¡ Vaya!...
- ¡¿Qué ves?! ¡Dime!
- Es...HERMOSA...
- No veo, por favor. Dime...
- Oh, es muy grande, suave y tersa...Pero además, su forma es diferente y su color también. Está un poco hundida en el medio y del otro lado, apenas asoma una punta. No se parece a la que describiste.
- ¡Oh!... Entonces dio resultado...
- ¿El qué? ¿Tú lo planeaste? ¿Cómo lo lograste? 
- Es un secreto...
- ¡Por favor, cuéntame!
- Pues...Me llené de mar, del azul del mar profundo donde apenas llega luz. Del azul del cielo, antes de que el sol lo tiña con sus rayos, justo cuando va a amanecer. Del azul de algunos peces, que pasaron por aquí.  Luego le pedí al Creador, Aquél que también te hizo a ti, que la sangre dejara de fluir. Que sacara la arena y que dejara de doler. Que me endureciera, para que no pudieran volver a herirme así. Que cerrara la herida de una vez.
- ¿Y qué pasó? ¿Te contestó? ¿La cerró?
- Él me dijo, que esperara, que aún no podría ser. Que sin herida, no hay sangre ni dolor y eran necesarios para que la joya pudiera nacer. Y hoy, al fin cerró. Si la joya ya está aquí, quiere decir que mi herida sanó. ¡Al fin dejaré de sufrir!
- Es hermosa, ¿y cómo la llamarás?
- Perla será su nombre.
- ¡Cómo quisiera que de mí, naciera una joya así! ¡Enséñame, por favor!
- Cómo, ¿no lo sabes? Es que no te puedes ver...
- ¿Saber qué?
- Tú no eres  pez. Eres una OSTRA, como yo.

13 de agosto de 2012

TUS PASOS

Las pisadas se pierden en el sendero angosto cubierto de hojas rojizas. Trato de seguirlas, de alcanzarlas, pero no puedo. La lluvia que lentamente empapa mi cuerpo, parece inundar también mi mente. ¡Oh, cuánto te extraño! ¡Cuánto de tus palabras suena en mis oídos, retumbantes, pero lejanas! Tan lejanas...
Corro. Mientras la lluvia nubla mis ojos, intento no perder de vista tus huellas, en el antiguo sendero. Corro más y más, pero en vano. Mi pecho explota de gritos dolientes y de vacío. Uno que ya nadie podrá llenar. El frío me abraza, junto con la oscuridad que cubre todo lentamente. Mis ojos dejan salir finalmente, la pena que colma mi interior. 
Mis pasos extenuados, siguen el rumbo de aquellas pisadas, que han desaparecido ya. Respiro hondo tratando de llenarme toda con tu aroma único e inigualable, antes que la lluvia termine de esparcirlo hacia el infinito. Cada sollozo me desgarra el pecho, me aturde el alma.
Jamás podré recuperarte. Lo sé...
Tus caricias rozan por última vez mi húmedo rostro. Y la oscuridad llena sin pausa, mi desolado interior.
Sé que alcanzarte no podré. Pero el oscilante ritmo de esta vida que no espera, que no para, que no se detiene a acompañar mi dolor, me llevará a ti de nuevo. A llenar mis brazos de tu calidez y mi alma con tu amor. 
Mientras, sólo me queda acariciar tu recuerdo y tratar de seguir tus buenos pasos. Silenciar mi mente, para recordar tu voz llenándome de sabiduría y amor. Jamás podré llenar tus huellas, pero con la ayuda de Dios, intentaré el reflejo de tus palabras en mi vida, de tu consejo en mis actos. De tu perdón en mi corazón. El amor que en mí sembraste, me hará crecer y ser cada vez mejor.
Entonces dejaré mis propias huellas para los que vendrán.
Porque las tuyas grabadas en mi alma,serán mi guía, AMADA MADRE MÍA.
  

9 de agosto de 2012

HASTA AQUÍ

Desde este sendero que hoy camino lentamente, en este instante, tomo profunda conciencia de cada ser, de cada cosa de este pequeño mundo a mi alrededor. Conciencia de cada detalle que lo llena de vida, de color, de aromas, de sabor. Cerrando mis ojos, percibo cada  sonido, la brisa llena de verdes, de agua fresca, de flores. El sol descansando tibio sobre mi piel. ¿Y qué me trajo hasta aquí desde el ayer?
Mirar hacia atrás no siempre porque extrañe, o porque anhele un pasado que no volverá. No por ser incapaz de enfrentarme con este presente o porque me resista a crecer. Ni porque me sienta más cómoda entre fantasmas conocidos, que entre vivos por conocer. Tampoco porque me de miedo madurar o dejar abandonados a la corriente del tiempo implacable, los proyectos que nunca serán. No por acurrucarme en la seguridad de los recuerdos o por sentirme más viva con el dolor de la soledad.
Definitivamente, no. Sólo por ajustar mis pasos, si las huellas que quedaron revelan confusión. Para no perder la guía que orilla mi camino, y buscar el mismo Norte que me guió hasta ahora. Olvidar el dolor, alejar la tristeza, ahuyentar la pena; sin olvidar el cuchillo, el abismo, el error que he cometido. Para dejarlo atrás y no repetirlo. Para envolverme de escudos, que me protejan de lo ajeno sin oprimir demasiado. 
Renovar mis horizontes, sumando los que he sobrepasado. Cambiar estos cristales, sin olvidar lo que logró empañar los anteriores.
Contemplar las viejas sombras, para buscar y proteger  la misma luz que las ha disipado. Poder distinguir a los verdaderos amigos, de aquellos que han simulado.
Porque no quiero echar al olvido, las gracias que aún no he dado. Porque quiero vivir, sin cuentas en rojo ni metas pendientes. Con mayor sabiduría y coraje, sin apartar mi vista del objetivo fijado. 
Y respirar hondo, por toda la carga que Dios ha erradicado de mi alma.
Miro aquél pasado, para vivir mejor éste mañana.  

6 de agosto de 2012

MI SOMBRA

Y aquí a la puerta de una nueva semana. ¿He pensado ya qué me depara? Y no me refiero a conocer o predecir tu futuro mágicamente. No. Sólo mirar alrededor.
Imaginar que la realidad que conozco cambiara de repente. ¿Cuánto de mi, de mi organizada vida dejará de ser? Los capítulos de mi semana, ya no serían los mismos. 
¿Y mi orden interior? Donde están mis cables a tierra, cuántos de ellos están disponibles, cuántos de ellos están en la misma situación. ¿He dejado abierta la puerta  para Dios en mi vida?
Cómo he organizado el tiempo con mis amados, mi familia, mis compañeros de trabajo; el vecindario, mi pareja. Conmigo misma. 
Si mi realidad cambia, ¿estoy segura de haber enterrado bien profundo mis raíces? Mis lazos emocionales ¿están fortalecidos? ¿He alimentado a diario mis lazos de sangre? ¿Y mis lazos espirituales? Mi lazo con Dios, ¿está como necesitabas o como querías? 
Cuando miro mi "Árbol de la Vida", ¿cuántas ramas tiene?, ¿están bien fuertes y firmes?, ¿hay más de las que tenía hace un año?...¿Están las ramas que esperaba o pensaba que estarían?
¿Hay nidos y aves revoloteando, alguna ardilla perseguida por algún gato? ¿Ya dio fruto o es estéril?¿Ha dado sombra este año, es perenne,  o sólo sirve para el verano?
Y lo más importante, ¿tiene raíces mi árbol? El tronco ¿en qué estado lo he dejado?
El árbol soy yo, es mi fiel reflejo.
¿Cuánta vida le queda y cuánta vida ha dado?

3 de agosto de 2012

TU AMOR

¿Sabes? Cuando estabas llegando a mí, jamás pensé que llegaríamos a este punto. Que escucharía esas palabras salir de tu boca. 
Luchamos mucho para estar juntos. Nuestro tiempo de espera fue muy sacrificado. Casi no tuvimos paz, él siempre andaba por allí... Nuestro temor de ser descubiertos, creció a tal punto de que casi dejaba de respirar y tú, conmigo. A veces pasábamos noches enteras sin poder dormir, hasta que el amanecer se vestía de rosa y levemente relajaba nuestros cuerpos. El sueño por fin nos dejaba rendidos. 
En esos tiempos hacíamos todo juntos, como uno dentro del otro. Y nuestras charlas a veces no necesitaban nuestra voz. En la penumbra, me bastaba con pensar para que tu entendieras, bastaba con sentir, para que tu supieras. 
Finalmente, pasó el mayor peligro. 
Aunque aún nos cuidábamos de salir seguido, empezábamos a disfrutar de a poco del frío aire del invierno. Nos sentíamos tan bien juntos, aunque sólo a veces pasáramos tiempo a solas. Tu necesidad de mi era cada vez más grande y tus ojos siempre me miraban con amor y admiración. 
Tus manos en mi rostro conmovían hasta lo más profundo de mi alma. En momentos de soledad, me pedías mil caricias una y otra vez. Me decías que me amabas, antes de cerrar tus oscuros ojos, antes de dormirnos juntos.  Yo era la única que te llenaba de calma, la que siempre esperabas, en ése ayer, tan lejano...
¡Cómo me gustaría escuchar de tu voz profunda, un sincero "te amo"! Que tus brazos me contuvieran, cuando estoy agotada. Podrías ayudarme a seguir, llenándome de esperanza. 
¿Por qué? ¿En qué momento cambió tu amor sincero por mi? ¿Cómo fue que borraste todos los momentos que disfrutabas conmigo,  aquellos que no podías pasar sin mi?... Cómo fue que mi amor, lo que significaba nuestra relación, ya no es nada para ti y que hoy sólo escucho tu odio a través de tu voz, sólo veo tu  furia cuando me miras...
Dime cómo.
Te dí todo lo que tenía, lo mejor de mi. Jamás olvidaré el día en que casi perdimos la vida. Nuestros lazos se volvieron tan fuertes, tan incomprensibles para los demás, tan asombrosos...
Sólo quiero que lo nuestro se llene de pureza de nuevo, sentir que tu amor vuelve a ser sincero. Saber que serán tus pasos los que me acompañen por los senderos, de esta vida o de nuestros sueños. Sin guerras, ni batallas, sin gritos, ni ofensas. Sin amenazas. Poder irnos a dormir con un "te quiero". 
Tengo fe en que Dios tocará tu corazón, y volverás a mi. Espero ese día con anhelo. 
Y no lo olvides, HIJO: TE AMO Y TE ESPERO. Mamá.



1 de agosto de 2012

TODAS SOMOS MARITA...

La fría nieve de la indiferencia cae en silenciosos copos, hora tras hora, cubriéndolo todo. Al pasar del día, ya no guarda siquiera un contorno definido. Suave, en dulce danza de bellos e infinitos copos, va cargando su peso sin remordimientos sobre sí misma, hasta convertirse en lo que a la distancia se piensa una loma de curiosa forma.
Y no. Hundiendo los dedos en el blanco colchón, llegas a tocar levemente algo, duro, tieso, helado.
Metal, piensas. Ah, es una estatua...Claro, si, lo es...Ya tus manos están ateridas pero sigues buscando, con más curiosidad y entusiasmo: quieres descubrir qué es, quién es. Qué hace en ése páramo tan ajeno. Porque algo en su forma te va insinuando una figura conocida. Si...
¡Momento! Empiezas a retroceder, mirando la figura casi con horror: ¡es una mujer!
Bajo la melena envarada, su rostro azulino aparece con un gesto casi indiferente en su boca entre abierta, como exhalando el último aliento. En lo profundo de su mirada se deja ver apenas, una astilla de un dolor antiguo, que luego cubre el hielo de la resignación, apuntando a un  infinito que no podrías tocar aunque te pararas frente a ella.
La cabeza inclinada suave sobre un lado, descansa sobre los hombros caídos. Los brazos laxos, los finos dedos sin norte...Toda ella atada a la tierra pero, proyectada en la nada que ya no ve, que tú no puedes siquiera alcanzar.Con todo un mar de silencios en sus ojos apenas velado por una delgada cubierta de hielo cristal, en lo que fuera la lejana intención de una lágrima.
Te estremece, te clava un pequeño dolor en el pecho. Y te preguntas por qué. Por qué te invade así la pena de sólo verla, sin conocerla, sin escuchar su aullado grito susurrado por sus labios muertos. 
Te resistes, pero tus lágrimas corren libres. 
Te resistes, pero no puedes dejar de verla.
Y en lento puñal hasta tu mente, hiere la razón.
La que ignoras a diario, la que finges querer, la que saludas apenas con un movimiento de cabeza; esa que apenas cubre su cuerpo amamantando, y desfila sus mejillas amoratadas ante ti, mientras tu desvías la mirada. 
La que apenas mira por donde camina presurosa, hacia el monstruo que la encadena en su cárcel especialmente diseñada; la misma que arrastra los pies bajo el vientre casi descolgado, que asoma bajo costillas dibujadas. 
Que la llenan de lujos, mientras exprimen en un puño, las últimas gotas de su alma de esclava.  
La que el pasado mes fue mutilada por uno más de tantos, que ya perdió la cuenta; aquella que aunque es casi una niña, ya no camina más su patria. 
Ésa que desgarraron de los suyos, borrando de su vida a sus amados, castigando su duelo forzado, con noches de brumosas vejaciones, en opuesto continente, de rutas olvidadas.
Congelada bajo la indiferencia de tu mirada y el olvido de su patria.
Si. Ésa. La mujer que está a tu lado.