20 de diciembre de 2012

TE EQUIVOCAS

Y cómo...!

Te fui desgranando como la mejor cosecha
que alguien pudiera haber tenido alguna vez.
Aprendi  tus silencios de memoria
para respetar la cadencia ineludible
del metrónomo de tus pisadas día a día.

Te equivocas.

En algún segundo tempranero
intempestivo, mi ritmo se alineó
al tuyo, y el engranaje, fue perfecto.
Sorprendida, te sabía de
cabida, de entradas y salidas,
de recuerdos, apologías vanas,
de moléculas estrafalarias,
que el retintín de conversaciones
fue haciendo que creciera,
rebasando la conciencia.
Como una gran bofetada una noche cualquiera,
de la  que recuerdo sus huellas paridas,
clamadas, lloradas, caí en la cuenta...
Te he llorado, te equivocas.
No podía creer lo que pasaba
en mí, por mí, a través de mí...
A quién reclamarle, exim, cuando esto pasa?
Hay mucho dentro de mi que no permite,
que no perdonaría, jamás si diera
el ansiado paso que reclamas.
Y, después de todo, por qué yo?

Tú lo sabes, lo sabes y callas.
Y dudas, como si no pasara...

Y en una de tus tantas razones
he vivido demasiado, ha dolido
ha sangrado, a borbotones
de nostalgia, de in somnia,
de metales retumbando en la mente
de "jamás, lo prometiste, no lo hagas"
Te equivocas.
Te he amado, y no puedo.
No puedo, y lo he dicho yo,
salpicando de sangre negra, éste
aire que compartimos los dos,
tú por aire, yo por tierra, y el mundo...
En la concepción de las cosas,
se dijo "no", en mi mente y la que soy,
ésa que amas, y que jamás nombras,
ésa que sabes, y que te asombra,
ésa que canta a tu dúo, y te adivina,
ésa te amó...
Pero no quiero, nunca quise,
así no.

¿El por qué? Tú sabes...y yo.

Yo libre, tú no. Te aman, y tú.
Perder lo amado, es algo
que ya he vivido y he elegido
sangrar tinta, que igualar ese delito.
Me buscas en los senderos, y crees
que no estoy, que no te siento,
que no te sé, y otra vez...te equivocas.
Estoy, te he saludado mil veces
en las mañanas, sin decírtelo.
Y he mirado el cielo esperando
el vuelo de tu oscura sombra
que sanara quieto, mi dolor.
Y no puedo, no quiero, no puedo,
no debo... 
Tus plumas votan destellos
oscuros que guardo dentro, con sigilo.
Para que nadie escuche, el eco
de mis llantos, guardados en el mismo
baúl avejentado, que una noche desbordaron
ésa que me golpeó bastante duro,
que me hizo darme cuenta, que te amaba.

Te quiero, ya no contenía mis palabras
además del sinsentido, por lo que tú
siempre callabas. Las jaulas invisibles
que aprisionan tus espaldas,
son del mismo hierro que las de mi alma.

Parece que sí pasa, que sí doblas
a la mitad el corazón, o se duplica,
la razón que nos inquieta, es a la par
o dividida, no lo sé, ya no importa.
Simulo, in situ, que no calan hondo
hasta el mismo tuétano, tus palabras
gotas de moléculas preñadas,
que bañan al reverso de mis ojos
y horadan huellas por mi cara.
Pero, tu silencio es tu sentencia.
Quisiera haber podido deshojar
las inquietudes vanas de esta vida,
con la franqueza que me ha parido
para dejarlo ir, para tragarlo con fuerza
y que el alivio, se adueñe de mi.
Nunc tuum est casus, te amonesto,
sólo para enterrar las semillas
y que nazcan recuerdos bellos,
de una estrella que pudo, y no fue
habida, que quede en los pasillos
de los "hubiera" y los "podido, 
querido y hermoso, hubiera..."
Pero tu encerraste en el silencio
las palabras blandas, de los jamases,
del sincerarse poeta que lleva uno dentro,
y hoy estoy frente, del otro lado,
porque debo, porque quiero,
porque solitaria, porque espero
llenar de sonrisas de algunos colores,
llenar de colores alguna mirada,
llenar la mirada, de algunos amores,
de algún amor, que me acompañe
que haga lugar para mi sombra
bajo los árboles sin recuerdos,
para los pájaros que extiendan alas.

Te equivocas, de nuevo.

Siempre estarás aquí dentro
porque te hice parte de mi,
y ésa es una jaula, de la que
no quieres, de la que no jalas,
para salir, porque tú callas, 
porque tu sabes, que si hay 
justicia, ser amada es lo que 
merezco, y que estaré allí
cuando quieras ser, pero 
no el mismo, que me dirá 
"te amo", sin los barrotes
sin las revueltas, de los pasados,
que le aten, a un juramento.

Este será, para vivir, nuestro pacto. 

Siempre estaré allí dentro,
porque soy parte de ti, 
de tu presente, de tu futuro
de tus palabras...
Porque no dejarás que me vaya,
de todas las puertas y los
silencios inconfesados, de los que
soy la única guardiana.