14 de diciembre de 2012

ESQUINAS...

Otra vez los profundos ojos, humedeciéndose de dolor.
El trasfondo irrepetible de la pena, en ese abismo de alma que pobremente se deja ver, ante mi callada impotencia.
De nuevo el dolor y la pena en tu garganta, desgranándose en tu voz.
Tantos arco iris perdidos en las lejanías de las ausencias, carcajadas y sonrisas, abrazos y caricias que nunca vieron la luz.
Y jamás lo harán.
Miradas cómplices, pícaras o de pares entendimientos, más profundos aún que la palabra, que ya no germinarán, no florecerán, no darán frutos, no verán soles y tampoco futuros.
Sepultados dentro de ti, millones de muertos que a réplica  y protesta hubieran salido, difuntos que ahora te amargan las flores, contaminando su perfume de primicias, de añoranzas jóvenes.
Otra vez, el consabido silencio envuelto en la indiferencia y el resuello de iras rezadas en silencio, pariendo a tajo vivo, los profundos aullidos de tus duelos.
Otra vez la lluvia oscura y cansina, taladrando las vórtices de mi alma y de mi mente. Esa que cala hasta lo más hondo, sin dejar rincones compasivos de quietud y complacencia;   o  tal  vez  quietudes contemplativas, desde algún lejano universo que me permita resolver las ecuaciones de tus espacios, de las reservas tejidas en tus anhelos, de tus ausencias calculadas de mi cosmos, de todo lo que puedo llamar "mío".
Pareciera que olvidaras que tú formas parte de todo esto, de mi pequeño gran mundo, de lo más valioso que tengo.
Elijo sentarme a paso lento, ante la extensión de mi horizonte interno, o tal vez es la única opción que tengo.
Y finalmente, al amén del pensamiento discurrido o contenido en las pausas, de que estamos en el mismo farallón, mascullando en nuestra espera de un futuro incierto, entrelazado de amores, pero compartido.
Entre las miles de esquinas que tendrá nuestro mañana desde este mismo minuto siguiente, quisiera coincidir en todas y cada una contigo, pero sé que no será así, porque éste es un mundo sin ángulos, así que  las esquinas no son frecuentes.
Tampoco las coincidencias...
Pero "no", es un apalabra que detesto tener frente a mi, sobretodo cuando la enfrenta mi corazón, así que buscaré las aristas que mayores recuerdos graben en tu memoria, que más envuelvan a mi alma de alegría.
Bordaré de perdones nuestros senderos transitados, con hilos de luces de las luciérnagas que nos han acompañado, con la aguja de nuestros recuerdos y anhelos acompasados; puntada a puntada, paciente, adornaré nuestro cielo de reencuentros y avenencias, anudadas con interminables abrazos de complacencia.
Que sepas que en nuestras venas corre la sangre misma de la esperanza, bregando en idéntico fin: felicidad, serena y sólo nuestra.
Lo sabes,
TE AMO.
ME AMAS.
Lo siento.