30 de noviembre de 2012

DENTRO, EN TU ORILLA...

Suave, lento, lento, haciéndome brisa de primavera temprana, me acerco a ti.
Despacio, muy suavemente me asomo a la orilla de tu alma, desde la profundidad de tu mirada. Lejanas estrellas reflejadas en el mar oscuro de una noche negra, veo tus sueños, extendiéndose en firmamento, dentro del universo de tu ser.
Y me quedo colgada de la luz de tu sonrisa, para espiarte un poco  más, sólo un poco más y veo... el brillo diamantino  de tus pensamientos, unidos con hebras de perlas voluntades eternas y firmes, inalterable témpano.
Los  relámpagos de tus brazos, envolviéndome hasta extraer de mí el último suspiro, bregando por un futuro compartido, en horizontes que nos alejen de este ruido de contaminante y venenoso cinismo que nos lleva a un espacio de destierro, del alma, del espíritu.
Resuena en mis sienes el latido reverberante de tu poderoso corazón, lento y acompasado o furioso y desquiciado, llamándome, hipnótico, reclamándome...a tu lado.
Y yo, que en absoluto, pretendo defraudarlo.
En brisas de nuevo, me respiras lento y tan profundo, que ya te apoderaste de mi.
Estoy presa en tu sangre.
Y a gusto.