26 de octubre de 2012

NUEVAMENTE...

Un día, hace mucho tiempo, perdí la mirada de mis ojos, mi boca y mis labios. Perdí mis palabras.
Murieron mis pensamientos y también mi memoria.
Perdí  mi mente, mis recuerdos. Se desvaneció mi historia.
Aquel día me llené de silencios, de dolor trepidante, de canciones sin letras, de melodías sin voz.
Un día, perdí mis derechos, perdí mi vigor; también el coraje , el ánimo, mi audacia y mi valor.
Escaparon aquellos pájaros que en mi entraña anidaban, que luego en colores y luces, volaban.
Mi universo de lienzos, de pinceladas con alma, con amores y pieles, de deseos y añoranzas.
Quedé anonadada, sin carácter, sin ingenio, sin argumentos, sin espada.
Y en un cierre a los ojos del destino, amable y cansino tal vez, de mi triste espectáculo, nuevamente me retienes, me renuevas, me levantas.
Y a pesar del sino de la  maldad arrinconada, agazapada abortando nuevas formas, de mutilar mi espíritu, estoy aún aquí, izada a los vientos de nuevos horizontes, de eras renovadas.
Y es por ello que crece y se vierte mi esperanza, mi paz y mi confianza.
Entonces de nuevo, desde el mismo centro de ésta, mi conciencia, otra vez, Señor... ¡Gracias!