19 de septiembre de 2012

EL VORAZ APETITO





Jamás dejará de desear el césped de al lado, el auto del amigo, el puesto del jefe; la mujer ajena, la casa ajena, la paz ajena, la vida ajena...
La posibilidad de perder un minuto en la vida, lo vuelve un voraz y enceguecido vampiro, haciéndole perder por completo la conciencia real de lo que "vida" significa, en tan sólo un minuto...
Consumirá sus huesos, por la última tendencia de social equilibrio, según la sabia opinión de las masas que consume, que lo consumen, sin que lo perciba...
Ser humano. Tan lleno de posesiones...
Rico en volátiles pasiones llenas de vértigo, que vive en un suspiro... 
Pobre en ecos de sonidos profundos, en la música de  las voces de seres amados...
Rico en manoseo de pieles yuxtapuestas, en interminable línea gráfica, apenas sorbida por la vista...
Pobre en soplos de suspiros, roces de amor, toques de piel rebosantes de sinceridad; de perfumes auténticos, de caricias sin tiempo...
Rico en presencias imaginarias, llenas de vacíos sin horas...
Pobre en sombras dormidas envueltas en abrazos, en palabras murmuradas en sueños, en amaneceres compartidos... 
Rico en calendarios intangibles, repartidos en presentes de polaroid  instantánea...
Pobre en planes inseparables de futuros eternos, con ternura y sin codicia...
Sea por credo, por ambición, por raza, por color... 
La suma del poder y la excusa, siempre da un resultado: destrucción.
No paz.
Egoísmo supremo, amamantado por su madre, la suprema ignorancia.


Ignorar que todos somos parte de todo, lo que a uno lo destruye, lo destruye al otro.
Interminable idiotez, inagotable soberbia.
Infinito egoísmo, 
el del ser humano.