22 de agosto de 2012

PÉNDULO


Esta brisa fresca que llena hoy mi ser, me trae a la memoria la calidez de tu abrazo. ¡Qué inútil vivir oscilando!... 
Entre tu ausencia y este amor. Entre tus manos y el dolor. 
Entre la paz que me inundaba junto a ti y esta soledad que me desborda hoy.
El reflejo que devuelve mi figura individual... y no lo acepto.
Entre tanto amor a los gritos y este mudo secreto.
Ven. Cálmame, ven  a sostener mi nuca con tus firmes manos...
Entre la necesidad de tu presencia envolviéndome, y la urgencia de un respiro. 
De vivir y que lo sepa mi corazón...
El eco de tu voz susurrando en mi mente, junto a tu aroma cargado de humedad, paralizándome. Y los días que me alcanzan, me superan. 
El mañana que demanda mi entera presencia y yo, que sólo quiero el refugio de tu pecho y el abrigo de tu aroma. 
Mil gritos desgarrando mi garganta, escucha, por favor.
En el silencio, de madrugada... Sólo escucha y responde. Ven...
Entre tus caricias que tengo bien guardadas, y mis manos enmudecidas por el vacío de tu espalda.
Entre este presente que me aprisiona y tu, tan a la distancia.
Lágrimas ahogando tus ojos y lavando los míos. Nuestras pisadas a la par, tan separadas...
Un abismo y dos vidas.
Entre tu decisión y la mía.