28 de octubre de 2015

* XIII *


  La mente que se resiste, perezosa a las inquietantes batallas. Porque ¿qué mejor que disfrutar las anheladas brisas hipnotizantes de las ausencias anheladas, angustiantes en su lentitud en el repliegue de sus pasos en el recorrido de sus caminos en la espalda de sus memorias, en las memorias de sus cuerpos...

  Lejanía, ¡ tanto depende del concepto de espacio !

  Del concepto del tiempo.

  Hay cuerpos que yacen juntos y viven a la distancia de milenios.







© Vanessa Allemany

11 de mayo de 2015

* XII *


  Silencio cobijado entre nosotros, respirándonos, envolviéndonos. Hoy estoy atada ti.
  Dentro, el rugir de tanto elemento, heridas,pasiones y tiempos, y fuera, envolviéndome, sólo mi aliento en ecos. Silencios derramas a mi oído, sólo secretos mudos de tu profundo profundo pecho.

   Tú.

  Has sellado mi grito fiero, el río de mis ojos, el magma de mi alma, el refugio inexpugnable de mi mente.
  Te he dado ese poder, dormida entre tu niebla, te lo regalé.
  Las rosas de tus manos, hacen magia sin espinas. Mientras, tu voz en ráfagas, hipnotiza mi conciencia.

  Vertida, decido no volverme a ti; sin voluntades, descanso entre incendios, cobijada en las cadenas de tu abrazo.
  El silencio, que añora presencias y se niega al destierro, embauca a mis desmayados párpados, sin la fe de tu piel.

  En ánimas, me llevas.
  Y sin protesta, me dejo.

  Porque hoy necesito más que nunca, la cueva de tu presencia para recostarme en tus firmes muros, para descansar mi alma en tu serenidad y el peso del universo de mis hombros, en el remanso de tu pecho, del que nace mi paz.

  El sueño borronea los trazos oscuros de las realidades, yéndose lejos, feneciendo.

  Agradecida, el beso infinito.


30 de marzo de 2015

UN LUGAR MENOS...

El peso del alma...

Ése que en un principio, no deja respirar, y nos obliga a vivir, casi en un constante estado de asfixia...
Luego, se va arrimando, imperceptiblemente hasta que, hombro a hombro, parece ya pertenecer a nuestra piel: ajusta los latidos, hasta que los confundimos en uno y luego ya, nuestro peso cambia, nos da respiro.

Porque puede, porque cabalga hasta el corazón junto con nuestro pulso cotidiano.

A veces, sólo a veces, cuando bajamos un poco la guardia, se descontrola y pierde la guía de nuestras venas, y es ahí, cuando sentimos nuevamente el peso aquél, desbocado, desorientado. Pero con todas sus razones, con todas sus excusas, hilvanando cada foto en el borde del recuerdo fuertemente, para que no se olvide el sentimiento.

Para que no dejemos de pulsarlo, en la cuerda del tiempo...

Han pasado muchos trenes cercanos a mi huella, ninguno ha hecho aún, estación en mi vereda. Pero sí han marcado humeantes y quejosos, las dormidas huellas de otros que partieron; como hoy, como ayer, como tantos...que ya no quiero, que ya revelan mis sentidos ante tantas ausencias sin respeto, sin aviso, sin...quererlo. 

Un lugar más en mi gran mesa, ya vacío. En mis brazos, un lugar menos... Ocupado sólo, por este irreverente peso.

Allí está  hoy, hilvanando con hilo encerado, las pulsaciones de otros tiempos, con imágenes en blanco y negro, otras más coloridas, otras apenas ayer, atardecidas; lleva varias páginas, en ese antiguo álbum, las aferra con denuedo, siempre con la misma devoción en estas hojas desvaídas, entrelazadas con mi alma, desde el día de mi nacimiento...